Nuevo intercambio de ataques entre EEUU e Irán, que anuncia el cierre del Estrecho de Ormuz «hasta nuevo aviso» que desmiente Trump

Tras una semana marcada por misiles, drones y el funeral del Ayatolá Ali Jamenei convertido en reivindicación del régimen iraní y cuando parecía que la escalada volvía a limitarse a la retórica de las amenazas mutuas, Israel y Estados Unidos han intercambiado nuevos ataques a raíz de un viejo punto de discordia: la navegación en el Estrecho de Ormuz. El corredor marítimo es el principal motor de la cadena de ataques y respuestas alimentada por la absoluta desconfianza entre las partes y la ambigüedad del Memorando de Entendimiento firmado hace casi un mes.

 Según Araghchi, el «incumplimiento» del acuerdo por parte de Washington «se suma a otras vulneraciones y errores» del país norteamericano  

Tras una semana marcada por misiles, drones y el funeral del Ayatolá Ali Jamenei convertido en reivindicación del régimen iraní y cuando parecía que la escalada volvía a limitarse a la retórica de las amenazas mutuas, Israel y Estados Unidos han intercambiado nuevos ataques a raíz de un viejo punto de discordia: la navegación en el Estrecho de Ormuz. El corredor marítimo es el principal motor de la cadena de ataques y respuestas alimentada por la absoluta desconfianza entre las partes y la ambigüedad del Memorando de Entendimiento firmado hace casi un mes.

Horas después de que el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, llegara a Omán para reunirse con su homólogo, Badr bin Hamad bin Hamood Albusaidi sobre Ormuz, la Guardia Revolucionaria anunciaba esta madrugada su cierre así como «disparos de advertencia» contra un buque mercante en una «ruta no autorizada». Posteriormente, hubo un ataque iraní contra otro barco en el estratégico paso marítimo.

Estados Unidos respondió atacando objetivos iraníes mientras medios locales informaban de explosiones en Bandar Abás, Sirik y la isla de Qeshm. «Las fuerzas estadounidenses atacaron aproximadamente 140 objetivos militares iraníes con municiones de precisión lanzadas desde aviones de combate terrestres y marítimos, drones y buques de guerra. Entre los objetivos se encontraban emplazamientos de misiles y drones iraníes, capacidades navales, depósitos de municiones, redes de comunicación y puestos de vigilancia costera», comunicó el centro de mando del ejército (CENTCOM) tras el primer de los dos ataques iraníes en la pasada madrugada. El primero, informó, fue «un buque portacontenedores con bandera de Chipre que transitaba por el Estrecho de Ormuz. Un miembro de la tripulación civil está desaparecido y el buque no puede continuar el viaje debido a un incendio a bordo y daños significativos en la sala de máquinas».

El Ministerio de Exteriores de la India condenó el ataque contra el barco y exigió «una navegación y comercio libres y sin obstáculos» en Ormuz después de confirmarse que el desaparecido era de su país.

Tras la tercera oleada de ataques de EEUU contra Irán, sumando así un total de 300 objetivos anunciados en una semana en respuesta a los ataques iraníes contra buques en la zona de Ormuz, Teherán siguió el guión esperado y atacó instalaciones militares de su enemigo situadas en diversos países de la región.

Según la Guardia Revolucionaria, lo objetivos atacados fueron «un centro de mando y control y hangares de drones en Jordania, un radar estadounidense en Kuwait, plataformas de apoyo y reabastecimiento de un portaaviones en Omán, el sistema de comunicaciones y la estación de radar del Ejército estadounidense en Bahréin y un centro de mantenimiento de aeronaves y una instalación de mando en Qatar«.

Mientras las autoridades en Doha informaron de tres heridos, entre ellos un menor, por metralla, una fuente militar jordana citada por la agencia estatal indicaba que «tres misiles procedentes del territorio iraní cayeron en varios lugares dentro del Reino (Hachemita)» en la madrugada del domingo.

Emiratos Árabes Unidos, el país más atacado por Irán durante la guerra iniciada por Israel y EEUU el pasado 28 de febrero, anunció inicialmente la movilización de sus defensas antiaéreas ante el disparo de misiles iraníes pero posteriormente aclaró que dichas amenazas fueron detectadas fuera de su espacio aéreo.

Antes de la represalia a la respuesta, la Guardia Revolucionaria volvió a recurrir a su principal arma: el cierre del Estrecho de Ormuz. Según este cuerpo básico de la República Islámica y con mayor poder de decisión tras la muerte de Jamenei, el corredor marítimo «permanecerá cerrado hasta nuevo aviso y hasta el fin de las intervenciones estadounidenses en esta región». Y avisó que no «permitirá que ningún buque lo atraviese».

Con todo, según diversas agencias de monitoreo, la ruta sur del estrecho de Ormuz, la más lejana a Irán, continuaba abierta este domingo.

Washington y Teherán se acusan de no cumplir las cláusulas del Memorando de Entendimiento y de la escalada que en la última semana ha hecho resurgir el fantasma de la guerra.

El presidente del Parlamento iraní y jefe negociador, Mohammed Bagher Ghalibaf, avisó: «La era de los tratados unilaterales ha TERMINADO. Te lo dijimos: cumple tu palabra o paga el precio. La realidad está tocando a la puerta». Su mensaje en la plataforma X adjuntó una parte del punto 5 de los 14 pactados en el Memorando de Entendimiento enfatizando que «la República Islámica de Irán tomará las medidas necesarias» en lo que concierne a las garantías para «el paso seguro y gratuito de buques comerciales durante 60 días, desde el Golfo Pérsico hasta el mar de Omán y viceversa».

En la misma red social y adjuntando el comunicado del ejército en respuesta al último ataque iraní, el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth avisó que «Irán tomó una mala decisión» y que «ahora paga» el precio.

En los últimos días, los ataques entre EEUU e Irán se han ampliado de forma significativa en cantidad y «calidad» pero sin cruzar la línea que conduce a la reanudación de la guerra. De forma paralela a los misiles y las amenazas, las partes siguen negociando sobre la navegación de Ormuz a través de Qatar y Omán. EEUU exige la vuelta a la situación previa al 28 de febrero mientras Irán se niega a ello.

Según una fuente consultada por la CNN, Omán propuso la gestión del tráfico del estrecho de Ormuz a través de dos rutas controladas por separado. La del sur, que discurre por sus aguas territoriales, tendría la libertad de navegación como la que estaba antes de la guerra mientras la del norte (aguas territoriales iraníes) exigiría el permiso previo de Teherán aunque sin peaje.

La vía marítima –tránsito del 20% de petróleo y gas natural licuado antes de la guerra– marcó el pacto de la tregua alcanzado el pasado 8 de abril y acompaña ahora el periodo en el que teóricamente Irán y EEUU deben negociar un acuerdo definitivo.

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