La expresión ‘poner una pica en Flandes’ se usa para hablar de algo muy difícil de conseguir. Su origen se relaciona con las guerras de Flandes, nombre habitual para los largos conflictos de la Monarquía Hispánica en los Países Bajos, iniciados en 1568.
El gran problema no era solo combatir allí, sino llevar soldados, dinero y armas hasta un territorio lejano y caro de mantener. La ruta marítima por el Canal de la Mancha y el mar del Norte era arriesgada por la presencia de enemigos ingleses y rebeldes neerlandeses. Motivo por el que se buscó una alternativa terrestre.
Esa ruta fue el Camino Español. Partía del Milanesado y cruzaba los Alpes por Saboya, el Franco Condado, Lorena, Luxemburgo, el obispado de Lieja y Flandes hasta llegar a Bruselas. Fernando Álvarez de Toledo, el III duque de Alba, fue quien inauguró esta ruta militar en 1567 y después sirvió durante décadas para mover tropas hacia el Ejército de Flandes.
Entre esos soldados estaban los piqueros, armados con picas (largas lanzas de madera y acero) que eran una de las armas fundamentales de los Tercios españoles. Poner una pica en Flandes acabó significando ‘lograr una empresa de especial dificultad’ no solo por hacer llegar esa arma a un lugar lejano, sino por reunir hombres, pagarlos, moverlos por media Europa y hacerlos llegar listos para combatir.
‘Poner una pica en Flandes’ es una expresión nacida de las guerras de Flandes, en los siglos XVI y XVII, que acabó convirtiéndose en sinónimo de conseguir algo especialmente difícil.
La expresión ‘poner una pica en Flandes’ se usa para hablar de algo muy difícil de conseguir. Su origen se relaciona con las guerras de Flandes, nombre habitual para los largos conflictos de la Monarquía Hispánica en los Países Bajos, iniciados en 1568.
El gran problema no era solo combatir allí, sino llevar soldados, dinero y armas hasta un territorio lejano y caro de mantener. La ruta marítima por el Canal de la Mancha y el mar del Norte era arriesgada por la presencia de enemigos ingleses y rebeldes neerlandeses. Motivo por el que se buscó una alternativa terrestre.
Esa ruta fue el Camino Español. Partía del Milanesado y cruzaba los Alpes por Saboya, el Franco Condado, Lorena, Luxemburgo, el obispado de Lieja y Flandes hasta llegar a Bruselas. Fernando Álvarez de Toledo, el III duque de Alba, fue quien inauguró esta ruta militar en 1567 y después sirvió durante décadas para mover tropas hacia el Ejército de Flandes.
Entre esos soldados estaban los piqueros, armados con picas (largas lanzas de madera y acero) que eran una de las armas fundamentales de los Tercios españoles. Poner una pica en Flandes acabó significando ‘lograr una empresa de especial dificultad’ no solo por hacer llegar esa arma a un lugar lejano, sino por reunir hombres, pagarlos, moverlos por media Europa y hacerlos llegar listos para combatir.
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