El Papa León XIV en su primer Domingo de Pascua: «¡Quienes tienen el poder de desatar las guerras elijan la paz!»

<p>En su primer <strong>Domingo de Resurrección</strong>, el <a href=»https://www.elmundo.es/internacional/2026/04/03/69d02fe921efa0fe638b4590.html» target=»_blank»>Papa León XIV</a> reclama a los poderosos del planeta que detengan los conflictos en curso: <strong>»¡Quienes tienen armas en sus manos las abandonen! ¡Quienes tienen el poder de desatar guerras, elijan la paz!»</strong>. Unas palabras que ha pronunciado este mediodía desde el balcón central de la Basílica de San Pedro en el Vaticano, en ocasión de la <i>bendición Urbi et Orbi</i> -a la ciudad de Roma y al mundo- por el día de Pascua, la fecha más importante del año en el calendario de los católicos de todo el planeta, el primero para Robert Prevost desde que fue elegido como Pontífice. </p>

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 Como es tradición, ha impartido la bendición ‘Urbi et Orbi’ desde el balcón de San Pedro  

En su primer Domingo de Resurrección, el Papa León XIV reclama a los poderosos del planeta que detengan los conflictos en curso: «¡Quienes tienen armas en sus manos las abandonen! ¡Quienes tienen el poder de desatar guerras, elijan la paz!». Unas palabras que ha pronunciado este mediodía desde el balcón central de la Basílica de San Pedro en el Vaticano, en ocasión de la bendición Urbi et Orbi -a la ciudad de Roma y al mundo- por el día de Pascua, la fecha más importante del año en el calendario de los católicos de todo el planeta, el primero para Robert Prevost desde que fue elegido como Pontífice.

En la «luz de la Pascua» en un mundo en medio de las tinieblas de los conflictos León XIV, no sólo como líder religioso sino también como actor geopolítico de las relaciones internacionales, pide «una paz no impuesta por la fuerza, sino mediante el diálogo. No con la voluntad de dominar al otro, ¡sino de encontrarlo!». El Santo Padre hace hincapié en la gravedad de que «nos estemos acostumbrando a la violencia», que «nos resignemos a la misma» y, parafraseando uno de los grandes conceptos del Pontificado de su sucesor, el Papa Francisco, se caiga en la «globalización de la indiferencia».

En un contexto donde hay potencias mundiales, como Estados Unidos, que están instrumentalizando el mensaje religioso para justificar la guerra; Robert Prevost en su primer Domingo de Resurrección como Papa ha recordado, desde la Basílica de San Pedro, que «la fuerza con la que Cristo resucitó no es violenta» y «Es aún más parecida a la de un corazón humano que, lastimado por una ofensa, rechaza el instinto de venganza y, lleno de bondad, reza por quien le ha ofendido».

Partiendo de lo religioso, León XIV traslada el valor de la paz a lo internacional: «La verdadera fuerza que trae la paz a la humanidad, porque genera relaciones respetuosas a todos los niveles: entre las personas, las familias, los grupos sociales y las naciones». La paz, «no busca el interés particular, sino el bien común; no pretende imponer su propio plan, sino contribuir a diseñarlo y a ponerlo en práctica junto con los demás», apuntó Prevost asomado al balcón central de San Pedro desde el Vaticano.

Momentos antes de la bendición pascual, el Santo Padre ha felicitado a los creyentes católicos de todo el mundo, tanto los presentes en la Plaza de San Pedro como a los millones conectados alrededor del planeta; enviando sus mejores deseos en el día más importante de la Semana Santa en 10 idiomas: «¡Feliz Pascua! Lleven a todos la alegría de Jesús resucitado y presente entre nosotros», fue el mensaje pronunciado en el español, algo que hizo también en italiano, francés, inglés, alemán, portugués, polaco, árabe, chino y latín.

A lo largo de la mañana, a las 10:00, el Santo Padre celebró su primera misa del Domingo de Resurrección desde la Plaza de San Pedro, en cuya homilía ha denunciado la presencia de «las injusticias», «los egoísmos partidistas», «la opresión de los pobres» y «la escasa atención hacia los más frágiles». El peligro de muerte, aseguró León XIV, «lo vemos en la violencia, en las heridas del mundo, en el grito de dolor que se eleva por todas partes a causa de los abusos que aplastan a los más débiles, ante la idolatría del lucro que saquea los recursos de la tierra, ante la violencia de la guerra que mata y destruye», recordó el Pontífice, quien ha hecho hincapié en el valor de la paz, en un mundo en guerra, en su primera Semana Santa.

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