Irán afila sus armas mientras pide calma en las negociaciones con Washington

<p>Irán tiene cada vez menos margen de maniobra diplomática, ante la amenaza de una intervención militar si no acata las condiciones de Washington antes de final de mes. El presidente estadounidense, Donald Trump, <a href=»https://www.elmundo.es/internacional/2026/02/19/69974073e9cf4a064e8b4586.html»>lanzó un ultimátum a Teherán</a> en medio de su despliegue militar en Oriente Próximo, advirtiendo que la ventana diplomática se cerrará si Teherán no encauza las negociaciones a su voluntad. <strong>»O llegamos a un acuerdo o será desafortunado para ellos»</strong>, señaló a la prensa Trump, mientras funcionarios de su Gobierno declararon a varios medios que el presidente sopesa una operación limitada para golpear a la Guardia Revolucionaria, una ofensiva de varios meses o incluso forzar un cambio de régimen. Reuters reveló este viernes, citando a fuentes oficiales, que <strong>Washington podría querer forzar un cambio de régimen o golpear la principal estructura de seguridad estatal</strong>, la Guardia Revolucionaria, con ataques selectivos contra los principales generales que administran las provincias del país y los intereses de Teherán en la región.</p>

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 Teherán opta por proyectar una imagen de seguridad y reitera que las negociaciones avanzan tras dos encuentros indirectos con Washington  

Irán tiene cada vez menos margen de maniobra diplomática, ante la amenaza de una intervención militar si no acata las condiciones de Washington antes de final de mes. El presidente estadounidense, Donald Trump, lanzó un ultimátum a Teherán en medio de su despliegue militar en Oriente Próximo, advirtiendo que la ventana diplomática se cerrará si Teherán no encauza las negociaciones a su voluntad. «O llegamos a un acuerdo o será desafortunado para ellos», señaló a la prensa Trump, mientras funcionarios de su Gobierno declararon a varios medios que el presidente sopesa una operación limitada para golpear a la Guardia Revolucionaria, una ofensiva de varios meses o incluso forzar un cambio de régimen. Reuters reveló este viernes, citando a fuentes oficiales, que Washington podría querer forzar un cambio de régimen o golpear la principal estructura de seguridad estatal, la Guardia Revolucionaria, con ataques selectivos contra los principales generales que administran las provincias del país y los intereses de Teherán en la región.

Se desconocen las demandas exactas del líder republicano, que podrían abarcar desde la cancelación total del programa nuclear iraní, a una suspensión del enriquecimiento de uranio, frenar el desarrollo de misiles balísticos o revertir su apoyo a milicias de la región. En medio de las tensiones, Teherán ha optado por proyectar una imagen de seguridad, reiterando que las negociaciones avanzan tras dos encuentros indirectos con Washington en Omán y Suiza.

Un peatón cruza la calle cerca de una valla publicitaria contra Estados Unidosen Teherán.
Un peatón cruza la calle cerca de una valla publicitaria contra Estados Unidosen Teherán.ABEDIN TAHERKENAREHEFE

El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, ha declarado este viernes que Washington no les ha exigido desmantelar por completo su programa nuclear, aunque no dio más detalles de las cuestiones que están sobre la mesa. «Estados Unidos no busca un conflicto militar», aseguró Yadollah Safari, miembro de la asamblea de expertos de Irán, el órgano de clérigos encargado de asesorar y elegir al líder supremo de la República Islámica. «Irán tiene la situación bajo control», señaló. «Los movimientos de Estados Unidos en la región no buscan una guerra militar, sino enviar un mensaje al régimen sionista, a los alborotadores y a otros aliados», describió. «Busca crear una atmósfera de ‘ni guerra ni paz'», añadió.

Más allá de las llamadas a la calma, Irán lleva tres días envuelta en una demostración de fuerza, con maniobras militares en el estrecho de Ormuz, una ruta marítima vital para el comercio del 20% del petróleo mundial, que Teherán amenaza con boicotear si es atacado por Washington. En los ejercicios militares, que se desarrollan desde el martes, ha participado Rusia, que está adquiriendo un papel cada vez mayor en el conflicto como garante de Teherán.

El ultimátum de Trump coincide con una reunión de la junta directiva de la agencia atómica de Naciones Unidas (OIEA), prevista para el 2 de marzo, en la que se podrían aprobar nuevas sanciones contra el país. Desde la Guerra de 12 días contra Israel en junio de 2025, Teherán prohibió el acceso al país a inspectores de la OIEA, asegurando que favorecieron con sus informes la intervención militar israelí y estadounidense. «[El encuentro] potencialmente le da a la Administración de Trump el gancho que necesita para atacar a Irán en un intento de lograr un cambio de régimen», aseguró el ex jefe de política de verificación nuclear de la OIEA, Tariq Rauf.

Teherán no se ha pronunciado al respecto, aunque varias investigaciones apuntan que ha realizado obras en las instalaciones atacadas el pasado junio, pero no ha reiniciado su programa nuclear desde entonces. Esta semana funcionarios iraníes, con el apoyo de una delegación rusa y china, se reunieron con el director de la OIEA, Rafael Grossi, para intentar rebajar las tensiones. Pekín y Moscú formaron parte del acuerdo nuclear de 2015, que limitaba el programa nuclear iraní a cambio de un alivio de las sanciones. Trump se retiró del acuerdo durante su primera legislatura, acusando a Irán de no cumplir sus promesas. Desde entonces, Teherán ha acelerado su programa nuclear, hasta alcanzar niveles aptos para crear armas nucleares, según la OIEA. «No hay mucho tiempo, pero estamos trabajando en algo concreto», dijo Grossi en una entrevista con Bloomberg.

El país vive sumido en una gran incertidumbre tras las protestas desatadas a finales de año por la carestía económica, que derivaron en grandes movilizaciones contra el régimen. Las autoridades reprimieron con fuerza las manifestaciones, matando a más de 6.000 personas e iniciando una caza de brujas contra cualquier expresión de disidencia, con más de 50.000 detenidos. El ayatolá Ali Jamenei, que tildó a los manifestantes de «terroristas», señaló esta semana que los muertos se dividen en tres categorías: fuerzas de seguridad que defendían al estado, «transeúntes inocentes» y «otros mártires, civiles engañados» que se unieron a las protestas.

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