<p>Emmanuel Macron viajará el lunes a <strong>Chipre </strong>para expresar «la solidaridad de Francia y de la UE» tras los ataques iraníes y con la misión de «reforzar la seguridad del Mediterráneo Oriental», con la llegada inminente a la zona del portaaviones <i>Charles de Gaulle</i>. La visita del presidente francés ha estado precedida de manifestaciones en la isla contra la presencia militar británica en la base de <strong>Akrotiri </strong>y de duras críticas contra el <i>premier </i><strong>Keir Starmer</strong> por su reacción tardía.</p>
Los países europeos envían fragatas mientras se espera la llegada del portaaviones francés ‘Charles de Gaulle’
Emmanuel Macron viajará el lunes a Chipre para expresar «la solidaridad de Francia y de la UE» tras los ataques iraníes y con la misión de «reforzar la seguridad del Mediterráneo Oriental», con la llegada inminente a la zona del portaaviones Charles de Gaulle. La visita del presidente francés ha estado precedida de manifestaciones en la isla contra la presencia militar británica en la base de Akrotiri y de duras críticas contra el premier Keir Starmer por su reacción tardía.
Francia envió la semana pasada a Chipre a la fragata Languedoc, poco después de que Grecia anunciara el envío de dos naves de guerra. España ha enviado también la fragata Cristóbal Colón e Italia y Países Bajos se han comprometido a facilitar asistencia naval a la isla en los próximos días.
El premier británico Keir Starmer anunció por su parte el envío del buque de guerra HMS Dragon a Chipre, así como helicópteros con capacidades anti-drones. El embajador de Chipre en el Reino Unido, Kyriacos Kouros, aseguró sin embargo que su país está «decepcionado» por la falta de información y por la demorada respuesta de Londres tras el ataque iraní con drones contra la base de Akrotiri de la Royal Air Force.
Emmanuel Macron se reunirá el lunes en Pafos, en la costa suroeste chipriota, con el presidente Nikos Christodoulides y con el primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis. Según un comunicado del Elíseo, el objetivo de la visita es articular la defensa del Mediterráneo Oriental ante posibles ataques y «contribuir a la disuasión en la región».
Los «refuerzos» empezarán a consolidarse el martes, con llegada prevista las fragatas Languedoc y Cristóbal Colón. A mediados de semana se espera la llegada del Charles de Gaulle, que se desplazó al término de unas maniobras en el Atlántico Norte y entró en el Mediterráneo el viernes, acompañado por toda su unidad naval integrada por dos fragatas, un barco escoltar, un petrolero y un submarino,
El Charles de Gaulle está equipado con 40 aeronaves, entre cazas de combate Rafale, aviones de vigilancia y alerta temprana y helicópteros Caiman Marine. El portaavines de 260 metros cuenta con una tripulación de 1.900 marineros y su misión será la protección de los aliados de Francia en la zona, más allá del reforzar la seguridad de Chipre como miembro de la UE.
«Francia debe garantizar su propia seguridad, la de sus ciudadanos y sus bases, así como las de sus aliados en el región», recalcó Macron en su discurso televisado del pasado martes. «Tenemos acuerdos de defensa con Qatar, Kuwait y Emiratos Arabes Unidos«, recalcó el presidente francés, que se ha ofrecido por otra parte como «mediador» para evitar que Líbano «sea arrastrado a la guerra».
«Nuestra fuerza disuasoria es robusta y efectiva, y todos aquellos que tuvieran el atrevimiento de atacar a Francia sabe el precio insostenible que pagarían», advirtió el presidente francés, que aseguró sin embargo que las misiones de la fuerza militar desplegada será «estrictamente defensiva».
«Nuestra presencia en el Mar Mediterráneo obedece a una lógica defensiva para defender nuestros intereses», declaró por su parte al canal BFMTV la viceministra de las Fuerzas Aéreas Alice Rufo. «La llegada del portaaviones Charles de Gaulle nos permitirá contar con medios aéreos adicionales. Se trata de actuar de una manera más activa, más eficiente y más rápida».
Alice Rufo matizó por otra parte que la presencia del Charles de Gaulle en la zona tiene también una dimensión simbólica de «demostración de poder»: «Significa que defendemos nuestros intereses, que estamos aquí».
El portaaviones norteamericano Gerald Ford y el destructor USS Bainbridge– parte de su unidad naval- entraron el jueves en el Mar Rojo y se han sumado al portaaviones USS Abraham Lincoln, operativo en el Mar Arábigo. El presidente Trump criticó el pasado domingo al premier Keir Starmer por considerar a estas alturas el envío de dos portaaviones británicos a Oriente Medio: «Ya no los necesitamos. ¡No necesitamos a gente que se una a las guerras cuando ya las hemos ganado!».
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