Dra. Laurie C. Sánchez Mambrú
Psicóloga consejera
El despertador suena cuando todavía está oscuro. Antes del primer café ya ha pensado en el desayuno, en las mochilas, en el correo que quedó pendiente y en lo que no puede olvidar hoy. Cumple en el trabajo, sostiene en el hogar y muchas veces también es el apoyo emocional de todos. Pero cuando finalmente se acuesta, agotada, surge una pregunta silenciosa: ¿quién la sostiene a ella?
En el Día Internacional de la Mujer, celebramos logros, liderazgo y resiliencia. Sin embargo, también es esencial hablar de algo que no siempre se menciona: el cansancio acumulado que muchas mujeres llevan en silencio mientras intentan equilibrar trabajo, familia y su propia salud emocional.
La ciencia lo confirma. La Organización Mundial de la Salud ha señalado que las mujeres presentan mayores niveles de ansiedad y depresión, en parte relacionados con la carga desigual de responsabilidades de cuidado. Aun cuando trabajan a tiempo completo, siguen asumiendo mayormente la organización del hogar. Esa “doble jornada” no solo agota el cuerpo; también sobrecarga la mente.
La American Psychological Association reportó que las mujeres experimentan niveles más altos de estrés percibido, especialmente aquellas que combinan empleo formal con responsabilidades familiares. Y el estrés constante no es inofensivo: afecta el sueño, la concentración, el estado de ánimo e incluso la salud cardiovascular. No se trata de falta de fortaleza; se trata de exceso de responsabilidades.
Hablar de balance no significa hacerlo todo perfecto. En la práctica clínica vemos que el equilibrio tiene más que ver con apoyo, límites claros y permiso para descansar. Estudios internacionales destacan que el apoyo social (pareja, familia y entornos laborales sensibles) actúa como factor protector frente al agotamiento, según UN Women.
También sabemos, desde la evidencia psicológica, que intervenciones como la terapia cognitivo-conductual y las prácticas de mindfulness ayudan a reducir ansiedad, pensamientos de culpa y autoexigencia excesiva. Muchas mujeres no necesitan “ser más fuertes”; necesitan dejar de exigirse como si fueran inagotables.
El autocuidado no es egoísmo. Es prevención. Dormir mejor, delegar, decir “no” cuando es indispensable y buscar ayuda profesional cuando sea necesario son decisiones responsables. El verdadero empoderamiento no es poder con todo; es reconocer que también se necesita apoyo.
Más que romantizar el sacrificio, necesitamos normalizar el bienestar. Crear espacios donde la mujer no tenga que elegir entre ser exitosa o estar emocionalmente sana.
En el Centro T-apoyamos se acompaña a cada mujer que siente el peso de tener que sostenerlo todo. Brindamos orientación profesional basada en evidencia para fortalecer su bienestar emocional y recordarle algo esencial: también merece ser cuidada. Porque cuando una mujer está emocionalmente saludable, no solo se fortalece ella; se fortalece todo lo que toca.
Fuentes: American Psychological Association, World Health Organization y UN Women
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Dra. Laurie C. Sánchez Mambrú Psicóloga consejera El despertador suena cuando todavía está oscuro. Antes del primer café ya ha pensado en el desayuno, en las mochilas, en el correo que quedó pendiente y en lo que no puede olvidar hoy. Cumple en el trabajo, sostiene en el hogar y muchas veces también es el
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Dra. Laurie C. Sánchez Mambrú
Psicóloga consejera
El despertador suena cuando todavía está oscuro. Antes del primer café ya ha pensado en el desayuno, en las mochilas, en el correo que quedó pendiente y en lo que no puede olvidar hoy. Cumple en el trabajo, sostiene en el hogar y muchas veces también es el apoyo emocional de todos. Pero cuando finalmente se acuesta, agotada, surge una pregunta silenciosa: ¿quién la sostiene a ella?
En el Día Internacional de la Mujer, celebramos logros, liderazgo y resiliencia. Sin embargo, también es esencial hablar de algo que no siempre se menciona: el cansancio acumulado que muchas mujeres llevan en silencio mientras intentan equilibrar trabajo, familia y su propia salud emocional.
La ciencia lo confirma. La Organización Mundial de la Salud ha señalado que las mujeres presentan mayores niveles de ansiedad y depresión, en parte relacionados con la carga desigual de responsabilidades de cuidado. Aun cuando trabajan a tiempo completo, siguen asumiendo mayormente la organización del hogar. Esa “doble jornada” no solo agota el cuerpo; también sobrecarga la mente.
La American Psychological Association reportó que las mujeres experimentan niveles más altos de estrés percibido, especialmente aquellas que combinan empleo formal con responsabilidades familiares. Y el estrés constante no es inofensivo: afecta el sueño, la concentración, el estado de ánimo e incluso la salud cardiovascular. No se trata de falta de fortaleza; se trata de exceso de responsabilidades.
Hablar de balance no significa hacerlo todo perfecto. En la práctica clínica vemos que el equilibrio tiene más que ver con apoyo, límites claros y permiso para descansar. Estudios internacionales destacan que el apoyo social (pareja, familia y entornos laborales sensibles) actúa como factor protector frente al agotamiento, según UN Women.
También sabemos, desde la evidencia psicológica, que intervenciones como la terapia cognitivo-conductual y las prácticas de mindfulness ayudan a reducir ansiedad, pensamientos de culpa y autoexigencia excesiva. Muchas mujeres no necesitan “ser más fuertes”; necesitan dejar de exigirse como si fueran inagotables.
El autocuidado no es egoísmo. Es prevención. Dormir mejor, delegar, decir “no” cuando es indispensable y buscar ayuda profesional cuando sea necesario son decisiones responsables. El verdadero empoderamiento no es poder con todo; es reconocer que también se necesita apoyo.
Más que romantizar el sacrificio, necesitamos normalizar el bienestar. Crear espacios donde la mujer no tenga que elegir entre ser exitosa o estar emocionalmente sana.
En el Centro T-apoyamos se acompaña a cada mujer que siente el peso de tener que sostenerlo todo. Brindamos orientación profesional basada en evidencia para fortalecer su bienestar emocional y recordarle algo esencial: también merece ser cuidada. Porque cuando una mujer está emocionalmente saludable, no solo se fortalece ella; se fortalece todo lo que toca.
Fuentes: American Psychological Association, World Health Organization y UN Women
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