El partido gobernante de Hungría, Tisza, nominó a Andras Baka, ex presidente del Tribunal Supremo, como el próximo presidente del país, según anunció este sábado el grupo parlamentario de la formación. Se espera que el Parlamento elija a Baka el próximo martes para este cargo, que es fundamentalmente ceremonial.
Está previsto que el jefe de Estado sea designado por el Parlamento magiar el próximo martes
El partido gobernante de Hungría, Tisza, nominó a Andras Baka, ex presidente del Tribunal Supremo, como el próximo presidente del país, según anunció este sábado el grupo parlamentario de la formación. Se espera que el Parlamento elija a Baka el próximo martes para este cargo, que es fundamentalmente ceremonial.
Se trata de un paso simbólico en el intento del primer ministro Peter Magyar de desmantelar los bastiones de poder del ex primer ministro Viktor Orban, un objetivo para el cual Magyar afirma haber recibido un fuerte mandato de los votantes en las elecciones de abril, en las que su partido obtuvo una victoria aplastante.
Los legisladores de Tisza señalaron que Baka siempre ha «concedido una importancia primordial al principio de separación de poderes, defendiendo sistemáticamente el Estado de derecho y la independencia judicial«. «Estamos convencidos de que la experiencia del Dr. Andras Baka y la independencia profesional que ha demostrado a lo largo de su carrera constituyen un activo importante en un momento en que nos preparamos para sentar conjuntamente las bases del nuevo orden constitucional de Hungría», añadieron.
La victoria electoral de Magyar puso fin a los 16 años de mandato de Orban. Magyar se ha comprometido a restaurar los estándares democráticos y ha instado a dimitir a funcionarios clave nombrados o elegidos por el partido de Orbán. La destitución del ex presidente Tamas Sulyok era un objetivo clave para Magyar, quien lo calificó de «títere» de Orban. Sulyok firmó la enmienda constitucional aprobada por el partido gobernante de Magyar que puso fin a su propia presidencia el mes pasado.
La enmienda establece que el nuevo presidente permanecerá en el cargo hasta que entre en vigor una nueva Constitución o por un máximo de cinco años.
Baka, exjuez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, fue destituido de su cargo como presidente del Tribunal Supremo por el Gobierno de Orban en 2011, tres años antes de que finalizara su mandato. En 2014, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos dictaminó que Hungría había destituido a Baka debido a sus críticas al Ejecutivo y que dicha destitución perjudicó las libertades democráticas en el país. El gobierno de Orban rechazó tales acusaciones.
Según la actual constitución de Hungría, el presidente es un jefe de Estado con funciones mayoritariamente ceremoniales y poderes limitados para vetar leyes o solicitar su revisión.
El partido opositor Fidesz declaró que no participaría en el proceso de elección del presidente y acusó a Tisza de aplicar políticas autoritarias, acusaciones que Tisza negó.
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