Aarón Palacio, ante el sueño de confirmar en Madrid con Morante: «Siempre podré decirle a mis nietos que lo hice de la mano del mejor torero de la historia»

Apenas lleva una temporada como matador de toros, pero el nombre de Aarón Palacio ya se ha instalado entre los protagonistas del verano taurino. El torero aragonés tomó la alternativa en Nimes hace menos de un año y, tras abrir la Puerta de los Cónsules, firmó actuaciones importantes en Logroño y Zaragoza que anticipaban la evolución que está mostrando esta temporada.

 El joven torero aragonés, uno de los nombres del verano, acabará el 12 de octubre por todo lo alto su primera temporada como matador tras un año en el que ha dejado grandes tardes en Logroño, Zaragoza, Sevilla, Pamplona, Santander y Marbella  

Apenas lleva una temporada como matador de toros, pero el nombre de Aarón Palacio ya se ha instalado entre los protagonistas del verano taurino. El torero aragonés tomó la alternativa en Nimes hace menos de un año y, tras abrir la Puerta de los Cónsules, firmó actuaciones importantes en Logroño y Zaragoza que anticipaban la evolución que está mostrando esta temporada.

Sevilla, Pamplona, Santander, donde volvió a compartir cartel con Morante de la Puebla, o Marbella, en una corrida televisada junto al propio Genio y José María Manzanares, han contribuido a multiplicar su repercusión y a que su nombre llegue a muchos más aficionados.

Ahora afronta el gran reto de fin de temporada: el 12 de octubre confirmará la alternativa en Las Ventas con Morante como padrino, según adelantó EL MUNDO. «Para un torero, eso es lo más grande», confiesa a pocas horas de hacer el paseíllo en Huesca.

Apenas lleva poco más de diez corridas de toros y se ha convertido en uno de los nombres del verano. ¿Cómo está viviendo esta primera temporada como matador?
La estoy viviendo con mucha ilusión. Durante el invierno se generan a veces dudas. Todos sabemos que cuando uno toma la alternativa suele estar un tiempo parado, en el banquillo, y que las oportunidades que te dan hay que aprovecharlas mucho. Yo estaba en esa situación y cada tarde había que tomársela como si fuese la última. Desde que empecé la temporada he ido a la plaza con esa intención y, gracias a Dios ha ido todo muy bien de momento. Estoy seguro de que este final de temporada va a ser mucho mejor que lo que llevo hasta ahora.
Cuando habla de este invierno, de esas dudas… ¿se imaginaba un arranque así?
Como novillero creo que tuve una carrera buena. Sobre todo, en las citas importantes fue donde mejor estuve, y al final eso es lo que verdaderamente importa. Luego, como matador, en las pocas corridas que tuve, corté tres orejas en mi alternativa, luego seis orejas en dos tardes en Logroño y en Zaragoza, en mi tierra, corté dos. Yo sabía que oportunidades me iban a dar, pero no me imaginaba que mi primera temporada como matador de toros iba a ser tan bonita y tan buena. Creo que voy a acabar con un número de corridas muy bueno para ser el primer año y, además, no solo por el número, sino por las sensaciones y por lo que estoy haciendo delante del toro. Creo que está siendo bastante positivo, tanto para la gente que paga una entrada para venir a verme como para mí mismo. Me veo con seguridad, con más frescura y toreando mejor que el año pasado, más despacio.
Habla de las sensaciones. Cuando uno está empezando, ¿pesan más las sensaciones o los triunfos?
Yo creo que tiene que haber un equilibrio. Creo que ni el triunfo rápido y cortar orejas porque sí vale, ni tampoco vale pensar solo en torear cuando salga el toro bueno y ya está. Tiene que haber un equilibrio. En mi caso, desde que empecé, lo que me ha gustado es intentar torear bien, intentar torear cada día más despacio. Eso es lo que busco entrenando y creo que el triunfo se puede buscar todos los días por esa vía. Puede que sea un poco más difícil, pero al final creo que es el camino más bonito y, para mí, el camino más puro y más de verdad.
En una entrevista a principio de año decía que quería que el público tuviera la sensación de que había compensado sacar la entrada para verle y que se quedara con ganas de más. ¿Está notando eso?
Lo estoy notando, la verdad. Fíjate que cada día de esta temporada que ha ido pasando he notado que ha venido mucha más gente a verme. Gracias también a las redes, estoy notando que mucha gente me escribe desde cualquier parte de España, incluso de Francia. Y eso creo que es algo muy positivo porque, al final, las figuras han sido figuras siempre por lo que hacen delante del toro, pero también por llenar las plazas. Alguien en mi situación que quiera llegar a estar en esos sitios y ser figura del toreo creo que, aparte de preocuparse de todo lo que hablábamos antes —de torear muy bien, de torear muy despacio, de cortar muchas orejas—, también tiene que preocuparse de llenar las plazas.
¿Compensa, por tanto, el sacrificio que uno, cuando decide ser torero de pequeño, sabe que asume?
Compensa mucho. Es cierto que para mí, sinceramente, tampoco es un sacrificio enorme levantarme todos los días temprano, entrenar, estar mentalizado, no hacer planes que me gustaría hacer con mis amigos porque tengo que estar en lo que tengo que estar. No es un sacrificio enorme porque la realidad es que, en mi día a día, a mí lo que me gusta es entrenar, prepararme y pensar en lo que tengo que pensar, que es en el toro. Pero es verdad que hay muchos momentos de dudas, como decía antes: que un día no te apetece, que no estás bien con una vaca y ya te crees que eres lo peor del mundo, o que vas a ir a una plaza y no vas a poder ponerte en pie. Eso verdaderamente creo que es lo duro del toreo. Pero luego, cuando llegas a una plaza y ves que hay tanta gente disfrutando mientras te ve torear, dices: «Vale la pena».
¿Cuándo decide que quiere ser torero?
La realidad es que yo tampoco empecé muy de pequeño. Yo era muy aficionado al festejo popular. Soy de Zaragoza, de un pueblo de Zaragoza que se llama Biota, y ahí hay mucha afición al festejo popular, a las vacas y a los toros en la calle. Entonces me aficioné a eso y, con 14 años o así, mi padre me regaló una muleta, sin que yo se la pidiera. Sinceramente, tampoco a mí de pequeño me había llamado mucho la atención el toreo. Pero cuando me regaló la muleta sí que me empecé a interesar por ello. Empecé a ver vídeos en YouTube y me fui aficionando hasta que un día conocí al director de la Escuela Taurina Mar de Nubes, Miguel Cuartero, que aún me acompaña en mi carrera.
Y en esos vídeos que dice que veía, ¿qué referentes tenía?
Pues bueno, siempre lo digo: del torero del que más vídeos me ponía era de Morante. Pero es verdad que en esa época también veía muchos vídeos de los toreros que estaban en auge en ese momento. Y luego, cuando ya empecé a saber un poco más, ya me metí en la escuela. Recuerdo que me encantaba ver vídeos de toreros de los años 70 y 80, como Antoñete, Curro Vázquez, Manzanares padre, Curro Romero, Rafael de Paula… Toda esa generación me encantaba y disfrutaba mucho viendo vídeos de ellos.
Uno de los sueños cuando uno empieza es, por supuesto, la alternativa. Parece que ha pasado mucho tiempo, pero no se ha cumplido ni siquiera un año. ¿Cómo recuerda aquella tarde y por qué fue en Nimes?
En Nimes fue porque creo que hoy en día es, si no la plaza más importante, una de las más importantes para la alternativa de un torero. Por el historial que tiene de alternativas, creo que es muy importante y, para mí, imagínate, es un orgullo haber podido tomar la alternativa allí. La tarde la recuerdo con mucho cariño. Fue una tarde en la que vino un montón de gente de España a verme. Había mucha gente cercana a mí en la plaza. Fue una tarde muy bonita. Pude cortar tres orejas y salir por la Puerta de los Cónsules, que es una de las puertas grandes más bonitas que he vivido en mi vida. La verdad es que es un día tan importante para nosotros que, cuando pasa el tiempo, poder recordarlo con esa felicidad y con todo lo que ello conlleva es una alegría.
Y pasado ese tiempo ha habido tardes importantes como las de Logroño y Zaragoza. Este año también. ¿Ha notado ya alguna evolución en su toreo?
He notado mucha, sobre todo el cambio del año pasado a este. Este invierno creo que todo el trabajo que hemos hecho entrenando, toreando muchísimo de salón, viendo muchos vídeos y recogiendo muchas cosas ha sido muy fructífero. He notado mucho cambio, sobre todo de las tres o cuatro últimas corridas de toros que hice el año pasado a todas las que llevo este año. Y dentro de este año también es verdad que me noto mucha evolución de una corrida de toros a otra. Ahora veo los vídeos de Castellón y lo analizo. Fue una tarde muy buena, muy positiva, estuve bien, pero veo los vídeos de la última corrida que he toreado o de corridas importantes como Sevilla, por ejemplo, y la verdad es que veo mucha diferencia. Al final, creo que eso es lo que te comentaba antes: la mentalización, las ganas de querer mejorar y las ganas de cada día estar mejor. Eso es lo que te lleva a ser figura del toreo, junto con muchas otras cosas.
Y evoluciona también la persona. ¿Es cierto que el toreo hace madurar a un ritmo acelerado?
Pues sí, sobre todo cuando empiezas. Yo, desde el primer día que decidí ser torero, ya me lo tomé con mucho respeto y con mucha profesionalidad. Siempre me he considerado bastante maduro y me di cuenta de que el toreo no era ninguna tontería .Eso al final creo que te hace madurar muy rápido porque, sobre todo, estás con mucha gente mayor. El toreo tiene muchos valores que hoy en día se pueden haber perdido en la sociedad y que en el toreo aún siguen vigentes. También, al final, te estás enfrentando cada día a lo que te puede quitar la vida. Creo que tener eso en la cabeza, aunque obviamente no estamos pensando en ello todos los días, te hace ser una persona más mayor de lo que deberías y tener la cabeza mucho más amueblada que un chico normal de mi edad.
Por terminar con lo más reciente, la tarde de Marbella ha tenido una repercusión enorme, gracias también a que fue televisada, con dos figuras del toreo, tres orejas y puerta grande. ¿Ha notado que después de esa tarde mucha más gente conoce el nombre de Arón Palacio?
Yo creo que sí. Ha salido el número de audiencia que tuvo la corrida y creo que ha sido una brutalidad. Eso hace que te conozca mucha más gente. Además, tengo que dar las gracias tanto al maestro Morante como al maestro Manzanares por darme la oportunidad de estar en un cartel así y, obviamente, también a la empresa de Marbella. Sabía que Marbella era uno de los días más importantes de la temporada para mí. No es una plaza de primera, ni mucho menos, pero esa tarde para mí era importantísima. Y es verdad que ha tenido mucha repercusión. He recibido muchos mensajes y muchas llamadas de profesionales y aficionados y ahora mismo creo que es muy importante. También he notado que mucha gente se ha interesado por mi nombre. Las redes sociales son otro ejemplo: cuando acabas de torear, te metes en cualquier red social y te han subido los seguidores una barbaridad. Creo que todo eso es importante.
No solo en Marbella, sino también en Santander. Hizo el paseíllo también con Morante y ahora, si Dios quiere, tiene ahí un final de temporada muy especial, el 12 de octubre, como padrino en Madrid y confirmando su alternativa.
Imagínate lo especial que es. Santander fue una tarde también muy importante para mí, en la que pude disfrutar muchísimo y disfrutar también de estar acartelado con el que es el mejor torero de la historia para mí. Y bueno, la tarde de Madrid creo que esa sí que puede ser la tarde más importante de la temporada. Tener como padrino en la confirmación de alternativa a Morante de la Puebla es algo impresionante. Llegaré o no a ser figura del toreo, eso solo sabe Dios, pero siempre podré decirles a mis nietos que confirmé la alternativa en Madrid con Morante de la Puebla y que, para un torero, eso es lo más grande que puede haber.
Sabiendo que existe esta tarde como colofón de temporada, tiene que ser complicado concentrarse en el día a día.
Imagínate. Lo de Madrid sabía algo, pero no era seguro, y cuando me he levantado y he visto el montón de mensajes que tenía, las noticias que me había mandado todo el mundo, me ha dado un vuelco al corazón. Solo estar acartelado con Morante ya es algo que para nosotros tiene mucha importancia, pero además que sea en Madrid, que es la plaza que creo que más le puede hacer doblar la cabeza a un torero, por la importancia que tiene tanto un triunfo como un fracaso… Es verdad que es complicado, estando ya ese cartel en la calle, no pensar en él. Pero creo que es importante pensar que hasta el 12 de octubre no va a ser y que, antes de ese día, es muy importante cada tarde que tengo. Cada tarde que vaya toreando va a hacer que llegue a ese día con más ambiente, con más seguridad y con mucha más frescura para poder aprovechar como verdaderamente se merece esa oportunidad.
¿Era pronto San Isidro para confirmar?
Sé que estuvieron en contacto la empresa con mi apoderado, pero al final, por unas circunstancias u otras, no fue. Yo creo mucho en Dios y confío mucho en él y, si Dios quiere, llegaré a Madrid el 12 de octubre en mi mejor momento de esta temporada y habiendo toreado ya unas pocas corridas de toros. Al final creo que es importante llegar a Madrid con un poco de oficio y un poco de bagaje, porque esa plaza pesa mucho a todo el mundo y llegar con una sola corrida de toros es complicado.

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