El Gobierno español ante las amenazas de Trump: «Ha sido lo previsible, barbaridades fuera y dentro nada de nada, ningún reproche»

Se dan golpes. Protagonizan patadas voladoras. Saltan para aplastar al oponente. Maniobras para dañar las articulaciones del rival. Pero en el pressing catch o la lucha libre no todo parece lo que realmente es. En la política también pasa. Y en el Gobierno español también ven en cierta manera así la relación con la Administración de Donald Trump. Y por eso la meten en la nevera. El presidente de EEUU firmó este miércoles una nueva amenaza contra España, insistiendo en cortar «de inmediato» las relaciones comerciales con nuestro país. Palabras muy duras.

 «No vamos a darle la importancia que otros quisieran», es la consigna que hay en el Gobierno sobre Trump y sus acometidas. La estrategia es evitar el choque, no subir la tensión  

Se dan golpes. Protagonizan patadas voladoras. Saltan para aplastar al oponente. Maniobras para dañar las articulaciones del rival. Pero en el pressing catch o la lucha libre no todo parece lo que realmente es. En la política también pasa. Y en el Gobierno español también ven en cierta manera así la relación con la Administración de Donald Trump. Y por eso la meten en la nevera. El presidente de EEUU firmó este miércoles una nueva amenaza contra España, insistiendo en cortar «de inmediato» las relaciones comerciales con nuestro país. Palabras muy duras.

«España es un caso perdido. Ya no queremos hacer ningún negocio comercial con España. Son mala gente». Sólo horas después levantó un poco el pie del acelerador. Insistió en que nuestro país «se portó muy mal» por no haberle respaldado en su ofensiva contra Irán. Pero se quedó ahí. «Es Trump en estado puro», observa un miembro del Gobierno. Entre medias de los dos Trump, Pedro Sánchez y el presidente de EEUU conversaron brevemente mientras esperan a hacerse una foto de familia. Hablaron de fútbol y golf. «Trump es aficionado, yo no lo practico tanto», dijo Sánchez en su comparecencia. Óleo sobre lienzo de la relación.

En La Moncloa no pillaron por sorpresa las críticas de Trump. Las esperaban. Pero no les sobresaltan. Como tampoco lo hizo que el martes atacara a otros países europeos, pero no a España. En el plenario de la cumbre de la OTAN, fuentes diplomáticas apuntan que no hubo censura a nuestro país ante el resto de mandatarios. «Lo previsible. Las barbaridades fuera y dentro nada de nada, ningún reproche hacia nadie», señalan fuentes de la delegación española. Pressing catch para el Gobierno español. Puesta en escena, de momento sin magulladuras. Fuentes económicas del Ejecutivo explican que pese a los órdagos de Trump no han detectado consecuencias económicas ni merma de la inversión en España en estos años.

Pero la espada de Damocles del gasto militar y el hecho de que Trump deje de amagar y rompa la cuerda en cualquier momento es algo que revolotea sobre La Moncloa. Sánchez llegó a Ankara con la estrategia de presentar los datos de inversión y gasto militar como escudo y aval ante las críticas. Llevar el debate al terreno de las cifras y no al de las opiniones. Algo que no vale al presidente estadounidense, que demanda que los países europeos gasten más, ni tampoco a Mark Rutte, secretario general de la Alianza, que guardó silencio y no defendió a España de las críticas del mandatario de EEUU.

Sí le echó un cable el canciller alemán, Friedrich Merz, que dijo en rueda de prensa que Trump aprobó las explicaciones de Sánchez sobre los esfuerzos que efectúa nuestro país para cumplir con los objetivos de gasto en materia de Defensa. «Sánchez volvió a explicar que el Gobierno español está realizando ahora realmente un enorme esfuerzo para alcanzar los objetivos acordados en La Haya y eso también fue recibido con una gran aprobación por parte del presidente Trump».

«No vamos a darle la importancia que otros quisieran», es la consigna que hay en el Gobierno sobre Trump y sus acometidas. La estrategia es evitar el choque, no subir la tensión. «Cuando uno se aleja un poco de estas declaraciones, lo que ve es que las relaciones son en lo social, cultural y económico muy positivas», expuso Sánchez ante los periodistas. Una muestra de la normalidad que transita en el día a día es que está previsto que después del verano llegue a la base naval de Rota el sexto buque destructor de EEUU, donde antes había cuatro.

A Sánchez le va bien la confrontación con Trump, porque se ha trabajado el rol de líder internacional antítesis del estadounidense. Y es algo que le reporta respaldo y movilización en la izquierda. Pero una vez que los datos certifican un importante aumento del gasto militar en los últimos años -ha crecido en más de 24.000 millones anuales desde 2019-, quieren aterrizar ahí el marco y no en la dialéctica. Por más que en una campaña electoral como la que se producirá en los próximos meses, o como palanca para azuzar a los suyos, el líder socialista siga apelando a Trump y otros líderes como Milei o Abascal como el enemigo a batir.

«Hay que conocer a Trump. La gente le conoce. Una cosa es el discurso público y otra… Hay que conocer a las personas y en el contexto en el que dicen las cosas». Fuentes diplomáticas exponen que en la reunión a puerta cerrada de los líderes de la OTAN no verbalizó ninguna crítica a España ni a ningún socio. «Love, love, love», resumen desde la delegación española. En contraposición apuntan que hubo países como Letonia o Turquía que agradecieron el despliegue español en sus territorios.

«La vida va por otro lado de lo que se quiere decir». Porque la patada voladora da la sensación de que golpea, pero, en realidad, no llega a impactar. Algo que, en todo caso, no resta gravedad al choque que existe entre la Casa Blanca y La Moncloa, donde las consecuencias de que prenda sólo una mecha pueden ser drásticas.

De momento, el hecho de volver a poner a España en la picota motivó que la Comisión Europea saliera en defensa de uno de los Estados miembros de la UE, aunque manteniéndose en su discurso habitual. «La Comisión siempre velará por que los intereses de la Unión Europea y de todos sus Estados miembros estén plenamente protegidos. Seguiremos defendiendo un comercio transatlántico estable, predecible y mutuamente beneficioso en beneficio de todos». Un argumento éste, al que se acoge también España: no se puede actuar contra un Estado porque la política económica la dirige Bruselas.

En La Moncloa se transitan los envites de Trump con «paciencia» y «normalidad». Pero tampoco gusta que ponga a nuestro país permanentemente en el foco, queriendo dar una mala imagen o presentándonos como unos vasallos de EEUU, una imagen que trasladan partidos como Podemos. «Que arrastramos los pies será para quien quiera creérselo. A ver qué pasa en noviembre y quién arrastra los pies«, lanzan en alusión a las elecciones de medio mandato que se celebran en EEUU y que son un termómetro para saber la dirección política que puede emprender el país y donde están a la expectativa de que respaldo consigue el actual mandatario. Ocurre que Sánchez también enfrentará en 2027 unas elecciones generales donde, al menos hasta ahora, las encuestas no le son propicias.

 Internacional. Noticias internacionales. Última hora

De interes