El intento de convertir al Carnicero de Bosnia en un héroe: «Ni el Estado ni gran parte de la sociedad serbia han afrontado con honestidad lo que se hizo»

La muerte de Ratko Mladic, el general serbosnio condenado por genocidio, despierta fantasmas y alimenta controversias. Pocas horas después de su muerte el pasado jueves en el centro de detención de la ONU en la Haya, el ministro de Justicia serbio, Nenad Vujic, se apresuró a decir que el responsable de la muerte de 8.000 musulmanes en Srebrenica y de más de 10.000 civiles en los cuatro años del sitio de Sarajevo recibiría un funeral con «los honores militares y de Estado a los que tiene derecho».

 El ministro de Justicia serbio, Nenad Vujic, anunció el jueves un funeral «con honores militares». El presidente Vucic sólo dijo que la familia decidirá  

La muerte de Ratko Mladic, el general serbosnio condenado por genocidio, despierta fantasmas y alimenta controversias. Pocas horas después de su muerte el pasado jueves en el centro de detención de la ONU en la Haya, el ministro de Justicia serbio, Nenad Vujic, se apresuró a decir que el responsable de la muerte de 8.000 musulmanes en Srebrenica y de más de 10.000 civiles en los cuatro años del sitio de Sarajevo recibiría un funeral con «los honores militares y de Estado a los que tiene derecho».

Porque, a pesar de la grave condena internacional, al Carnicero de Bosnia nunca le despojaron de las estrellas del uniforme y muchos de sus compatriotas lo consideran un héroe nacional. El mismo jueves por la noche, una pancarta improvisada de los hinchas del Estrella Roja se desplegaba en las gradas del estadio Rajko Mitic de Belgrado: «General, gloria eterna y gracias». El cartel no solo no fue retirado, sino que el club compartió la foto con el emoji de un saludo militar.

El presidente serbio, Aleksandar Vucic, esperó hasta el día siguiente para reaccionar a la muerte de Mladic. A las 5.55 de la mañana del viernes, una de las previsiones de la línea de teletipos de la agencia AP era la siguiente: «Seguimiento de las reacciones de las autoridades serbias, ya que Vucic no se ha pronunciado hoy sobre la muerte de Mladic». Por la tarde, Vucic criticó al tribunal de la ONU por no dejarlo regresar a morir a Serbia, esquivó las palabras «funeral de Estado»de su ministro y sólo deslizó que «si su familia desea que sea enterrado en Serbia, nos aseguraremos de que así sea, de manera digna y apropiada«.

Para el analista bosnio Adnan Cerimagic, que fue de niño refugiado durante la guerra, el funeral de Mladic (para el que todavía no hay fecha), «demuestra que ni el Estado serbio ni gran parte de la sociedad serbia han afrontado con honestidad lo que se hizo en Bosnia y Herzegovina, en Srebrenica, ni el papel que Serbia desempeñó, tanto entonces como ahora».

«Los escasos momentos que apuntaron en dirección contraria -como la declaración sobre Srebrenica aprobada por el parlamento serbio en 2010, la detención y extradición de Mladic en 2011 o las comedidas declaraciones de los dirigentes de la época- se produjeron bajo una fuerte presión de la Unión Europea, cuando Serbia aún creía que la adhesión a la UE era tanto realista como deseable. Desde hace años ya no cree en ninguna de las dos cosas. Y por eso Serbia y la región se encuentran en el punto en el que están», explica este experto.

«La glorificación de Mladic debe ser condenada de manera inequívoca», sentencia el serbio Naim Leo Besiri, director del Institute for European Affairs.»Los planes de enterrarlo con honores de Estado y militares son vergonzosos y contrarios a las leyes y obligaciones jurídicas de Serbia. También resulta inquietante la iniciativa de renombrar en honor a Mladic el pueblo donde se ocultó de la justicia y fue detenido. Rendir tributo a un criminal de guerra convicto y perpetrador de un genocidio es fundamentalmente incompatible con el proceso de adhesión de Serbia a la Unión Europea», relata.

«Madrid y otras capitales europeas deberían prestar mucha más atención a Belgrado. Serbia se está deslizando cada vez más hacia la autocracia y la ilegalidad, y Europa debería dejar de mirar hacia otro lado», añade Besiri.

El analista Aleksandar Djokic, también serbio, ve intereses políticos en las reacciones de su Gobierno sobre el funeral de Mladic: «Forma parte de la campaña electoral del régimen de Vucic», apunta. «Está pensado para uso interno: hacia el exterior, Vucic interpreta el papel de un socio distante de Occidente; hacia el interior, envía señales de que sigue siendo el mismo nacionalista de siempre, como en los años 90. Equilibra este discurso con una política pasiva que le hace parecer inofensivo ante Occidente, mientras retiene el poder», expone.

La semana pasada, el presidente del país balcánico anunció en una entrevista en televisión que las elecciones parlamentarias, previstas inicialmente para finales de 2027, se adelantarán -como le exigen los estudiantes desde hace meses- al 18 o el 25 de octubre. Para cumplir con estas fechas, tendría que convocarlas a principios de septiembre. Previamente aseguró que dimitirá como presidente y se presentará como primer ministro, cargo que ya ocupó entre 2014 y 2017.

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