Las posibilidades de que Islandia entable negociaciones para entrar en la Unión Europea se han esfumado este domingo. El recuento de los votos del referéndum celebrado ayer en ese país no solo ha dado la victoria al ‘no’, sino ha dejando de manifiesto que el ‘sí’ obtuvo bastantes menos apoyos en sus ‘plazas fuertes’, que se sitúan sobre todo en la capital, Reikiavik. El voto anticipado, que podría alcanzar el 30% del total, también parece haber apoyado a la UE menos de lo esperado. Al final, el ‘no’ ha ganado al ‘sí’ con un 52,5% frente al 47,5% de los votos, a falta de contabilizar una circunscripción que también abogaba por el ‘no’.
Los partidarios del ‘no’ han insistido en que Islandia, con sus apenas 408.000 habitantes, no tendría ninguna influencia en la UE ni en el euro
Cada minuto que pasa disminuyen las posibilidades de que Islandia entable negociaciones para entrar en la Unión Europea.
El recuento de los votos del referéndum celebrado ayer en ese país no solo ha puesto por delante al ‘no’, sino que está dejando de manifiesto que el ‘sí’ obtuvo bastantes menos apoyos en sus ‘plazas fuertes’, que se sitúan sobre todo en la capital, Reikiavik. El voto anticipado, que podría alcanzar el 30% del total, también parece estar apoyando a la UE menos de lo esperado. Por eso, salvo que se produzca una sorpresa absolutamente inesperada, el ‘no’, que Con un 51,8% frente al 48,2%, aventaja en 3,6 puntos al ‘sí’, parece destinado a ganar.
La probable victoria de las opositores a negociar con la UE es paradójica, porque la Alianza Social Demócrata de la primera ministra Kristún Frostadóttir, que ha lanzado el referéndum, es popular. Si hubiera elecciones ahora, sacaría, según las encuestas, siete puntos más de votos que los que obtuvo en los comicios de noviembre de 2024, que la auparon al poder.
Sin embargo, su decisión de adelantar a este año el referéndum sobre las negociaciones con la UE previsto inicialmente para 2027 no parece haber funcionado. Frostadóttir anunció la nueva fecha en el mes de enero, justo en el punto álgido de la crisis por la vecina Groenlandia, que Donald Trump amenazaba con invadir y anexionar a Estados Unidos.
Los argumentos de los socialdemócratas y sus aliados de gobierno del Partido Reformista Liberal han sido sobre todo tecnocráticos. Según el equipo de Frostadóttir, Islandia debe plantearse una potencial entrada en la UE porque EEUU, Rusia y China están disputándose el Ártico a medida que el ‘efecto invernadero’ derrite el Polo Norte y lo abre a la navegación y a la explotación de sus recursos naturales. A eso se sumaba la futura entrada en el euro para tratar de contener la inflación y bajar los tipos de interés.
Los partidarios del ‘no’ han insistido en que Islandia, con sus apenas 408.000 habitantes, no tendría ninguna influencia en la UE ni en el euro. También han recurrido a argumentos emocionales, como la invocación de la independencia del país, que solo logró su plena soberanía de Dinamarca al final de la Segunda Guerra Mundial.
Así es como el ‘sí’, que en enero iba claramente por delante en las encuestas, acabó quedando empatado con el ‘no’, hasta que el jueves, en un movimiento inesperado, la empresa de encuestas Gallup ya lo puso por detrás.
Nada refleja mejor la confusión nacional islandesa sobre la UE que la actitud del otro partido en el Gobierno: el populista de izquierdas Partido Popular. Primero, votó en el Parlamento a favor de la consulta. Después, hizo campaña a favor del ‘no’.
En caso de que triunfe la propuesta del Gobierno, Islandia iniciaría negociaciones de adhesión con la UE. Si se alcanzara un acuerdo, habría otro referéndum para aprobarlo. Islandia ya negoció entre 2009 y 2013 su entrada en la UE, hasta que los conservadores ganaron las elecciones y decidieron no seguir adelante.
Internacional. Noticias internacionales. Última hora
