El régimen cubano celebra este domingo una de sus efemérides favoritas, el aniversario del asalto al Cuartel Moncada, llamado Día de la Rebeldía Nacional. Lo hace 73 años después de que Fidel Castro y un puñado de jóvenes fracasaran en su intento de tomar el acuartelamiento militar de Santiago, la segunda ciudad de su país.
Los cortes eléctricos de hasta 35 horas disparan el malestar en varios barrios de La Habana
El régimen cubano celebra este domingo una de sus efemérides favoritas, el aniversario del asalto al Cuartel Moncada, llamado Día de la Rebeldía Nacional. Lo hace 73 años después de que Fidel Castro y un puñado de jóvenes fracasaran en su intento de tomar el acuartelamiento militar de Santiago, la segunda ciudad de su país.
Fue allí donde el líder de la Revolución comenzó a hacerse famoso, pese a la derrota. Después llegaría el juicio y su histórico discurso de «La historia me absolverá», su posterior destierro y todo lo que vino después.
La rebeldía de hoy en Cuba la representan sus ciudadanos, que han incrementado sus protestas en las calles durante los últimos días en medio de los apagones eléctricos. De noche y también de día. El hastío popular marca así la celebración revolucionaria, que esta vez no ha contado con la presencia de Raúl Castro, general de Ejército, quien ya ha cumplido 95 años.
«Reciban este 26 de julio el cariño y mi reconocimiento por haber ganado, con su esfuerzo, consagración a la causa revolucionaria y trabajo creador, el gran honor de ser la sede del acto central», leyó el presidente Miguel Díaz-Canel en el mensaje enviado por Raúl a los habitantes de Pinar del Río, al este de La Habana, sede del festejo patrio.
Desde que el pequeño de los Castro fuera imputado en mayo por Estados Unidos, que le acusa de la muerte de cuatro aviadores de la organización Hermanos al Rescate, que durante la crisis de los balseros se dedicaba a salvar a los emigrantes perdidos en el Caribe, Raúl Castro ha medido sus comparecencias públicas. Y lo ha hecho precisamente cuando su nieto favorito y jefe de escoltas, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, El Cangrejo, se situaba en el ojo del huracán al convertirse en el interlocutor del Departamento de Estado de EEUU en un acercamiento diplomático en medio del bloqueo energético contra la Revolución.
«El factor edad y la salud, que suele ser tratada como secreto de Estado, deben tener peso en la agenda de Raúl Castro. Pero asista o no a la celebración de Moncada, es obvio que el país no está para celebraciones. De hecho, el malestar y las protestas se están agradando«, explica a EL MUNDO Yaxis Cires, del Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH).
El presidente cubano aprovechó para repetir la misma arenga oficial al afirmar que «Cuba libra una batalla histórica, un nuevo asalto a Moncada». Díaz-Canel se quejó de que Washington, que en sus diálogos con El Cangrejo ha exigido su cabeza al considerarle uno de los principales baluartes en contra de los cambios, «ha declarado una guerra mundial contra las izquierdas y Cuba, como capital del comunismo en el siglo XXI».
Más allá de la retórica gubernamental, las protestas callejeras prosiguen con más bríos en contra de la Revolución. En la noche del viernes varios barrios de La Habana, como Lawton, o municipios colindantes, como San Miguel del Padrón y Diez de Octubre, hicieron sonar sus cacerolas porque los apagones superan incluso las 35 horas en pleno verano caribeño. Vídeos recogidos por ciudadanos, y trasladados a organizaciones como el OCDH confirman el despliegue de las fuerzas represivas, cuya misión principal es impedir cualquier tipo de estallido social.
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