«Celebro el acuerdo de alto el fuego. Israel y Líbano queremos la paz. Mi sueño es coger el coche y visitar Beirut, pero no se puede si hay un grupo terrorista que paraliza Líbano y ataca a Israel«, afirma el presidente israelí, Isaac Herzog (Tel Aviv, 1960), horas después de la entrada en vigor de la tregua con Hizbulá.
En una entrevista exclusiva con EL MUNDO, el jefe de Estado israelí repasa la actualidad sin evitar la pregunta sobre la crisis sin precedentes con España. Tras calificar las últimas palabras de Pedro Sánchez contra Israel de «hipócritas y falsas», envía un mensaje: «Extiendo la mano al pueblo español»
«Celebro el acuerdo de alto el fuego. Israel y Líbano queremos la paz. Mi sueño es coger el coche y visitar Beirut, pero no se puede si hay un grupo terrorista que paraliza Líbano y ataca a Israel«, afirma el presidente israelí, Isaac Herzog (Tel Aviv, 1960), horas después de la entrada en vigor de la tregua con Hizbulá.
En una entrevista exclusiva a EL MUNDO, Herzog hace un repaso de la actualidad sin evitar la pregunta sobre la crisis sin precedentes con España. Tras calificar las últimas palabras del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, contra Israel de «hipócritas y falsas», envía un mensaje: «Extiendo la mano al pueblo español y le digo que sabemos distinguir entre ciertos líderes o declaraciones políticas y el respeto y el amor entre los pueblos. Siento un profundo respeto y aprecio hacia España«.
Desde que en 2021 fuera elegido presidente en la Knésset, siguiendo los pasos de su padre, Haim Herzog, hace 40 años, afronta la época más convulsa de su país. Sin poder ejecutivo, pero con potestades a varios niveles, ha afrontado una situación de máxima polarización interna en torno al Gobierno de Benjamin Netanyahu y el mayor ataque en su historia (7 de octubre de 2023), que dio paso a una escalada en varios frentes, incluyendo dos guerras con Irán.
- ¿Cree que el alto el fuego con Hizbulá acabará en un acuerdo de paz entre Israel y Líbano?
- Hizbulá, que es el brazo largo de Irán, nos atacó violando de forma grosera la tregua y el derecho internacional. Lanzó numerosos proyectiles diarios contra nuestros ciudadanos. Israel está determinado a alejar esta amenaza de su frontera. Al final, vemos la salida de este elemento mafioso que actúa como un Estado dentro de un Estado y también vemos el sueño de un acuerdo de paz con Líbano. En el anuncio conjunto, bajo mediación estadounidense, los dos países reconocen sus fronteras.
- Pero el ejército israelí sigue en el sur del Líbano…
- Se retirará cuando haya acuerdos en materia de seguridad. Tenemos derecho a vivir en seguridad. Desde hace décadas, hay escaladas debido a los ataques lanzados desde Líbano contra nuestras poblaciones. No somos nosotros quienes atacamos Líbano, sino Hizbulá quien nos ataca una y otra vez con armas de Irán. En lugar de destinar el dinero a educación o sanidad de sus ciudadanos, el régimen iraní lo envía a esta fuerza terrorista. No tenemos ningún enfrentamiento con el Estado del Líbano ni con ninguna de sus partes, incluyendo la comunidad chií. Nuestra guerra es con Hizbulá.
- ¿Cómo debe ser el acuerdo de Estados Unidos con Irán?
- En primer lugar, debe garantizar que Irán no acceda a las armas nucleares. Incluye muchos elementos técnicos sobre los que sus lectores y yo no somos expertos. Hemos visto su capacidad balística con misiles que alcanzan miles de kilómetros para matar ciudadanos, y la cuestión del apoyo de Irán a sus proxys. Creó un imperio del terror que amenaza a sus vecinos y a Israel, pero también a Europa. Irán tiene misiles con un alcance de 4.000 kilómetros, por lo que llegan también a España, que sería completamente ingenua si no entiende que también es su interés de seguridad.
- ¿Cree posible la caída del régimen iraní?
- No fue el objetivo de la guerra. El objetivo era, de acuerdo a una concluyente información de Inteligencia sobre su plan nuclear y la ampliación de su programa balístico, de 2.000 a 20.000 misiles. Misiles que amenazan no sólo a Israel, sino a todo el mundo. El pueblo iraní fue masacrado por su régimen con decenas de miles de muertos hace tres meses. Al final llegará su colapso. Ahora no, pero colapsará porque sus ciudadanos están hartos.
- Muchos en la comunidad internacional, incluyendo amigos de Estados Unidos e Israel, denuncian que la guerra no estaba justificada…
- Lo estaba porque, de acuerdo a la clara información de Inteligencia, Irán iba a cruzar una línea muy peligrosa en su plan nuclear y de misiles balísticos, amenazando los intereses de seguridad de Estados Unidos y, por supuesto, de Israel. Desde el punto de vista del derecho internacional, tenemos derecho a la defensa ante un enemigo que amenaza abiertamente con nuestra destrucción. Tiene la intención. Construyó un imperio del terror invirtiendo miles de millones de dólares anuales, con proxys bien armados y entrenados que amenazan convertir Oriente Próximo en un baño de sangre. Uno tiene la obligación de creer y no ignorar lo que escucha, sobre todo si además está corroborado por Inteligencia.
- Pedro Sánchez, que acusa a Israel de genocidio en Gaza, dijo hace unos días en China que «la legalidad internacional hoy está siendo violada fundamentalmente por un país, que es el Gobierno de Israel».
- Las palabras de Sánchez son escandalosas e insolentes. Sánchez estuvo en mi oficina después del ataque del 7-O, expresando su tristeza y dolor. Lo olvidó por completo. Sé que hay políticos que tienden a desviar la atención pública de los problemas internos con ataques verbales hacia el exterior. Eso es lo que él hizo. Sus comentarios son hipócritas y falsos porque quien lleva décadas violando el derecho internacional es Irán, que toma el control de varios países, por ejemplo, a través de Hizbulá o los hutíes en Yemen. La Guardia Revolucionaria estableció células terroristas en todo el mundo. ¿Por qué las creó en Brasil, en la zona de Argentina o Australia? ¿Por qué bloquearon el Estrecho de Bab el Mandeb, provocando que cada español pagara más por los productos importados del Lejano Oriente? En lugar de plantarse con determinación frente al régimen iraní, Sánchez elige atacarnos de forma escandalosa. Además, sus palabras fueron muy ofensivas y mostraron falta de sensibilidad porque las dijo en el día en el que Israel conmemoraba el recuerdo a las víctimas del Holocausto.
- ¿Le preocupa que las relaciones atraviesen su peor momento?
- Durante mucho tiempo busqué la forma para desescalar y reducir la tensión con el Gobierno español, pero lo que recibimos fueron bofetadas. Israel es un Estado soberano e independiente que tiene buenos amigos en todo el mundo. El pueblo de Israel tiene un respeto enorme por el pueblo de España. Siempre que visito escuelas y pregunto a los niños israelíes por su equipo de fútbol favorito, la mayoría dicen uno español. Yo también. Hay admiración por su cultura, música y literatura. Hace poco estuvo aquí la madre de una victima de terrorismo que, para recordar a su hijo, abrió un taller de flamenco. Y no olvide la gran herencia e influencia del judaísmo de Sefarad. Permítame un recuerdo personal, emocionante e inolvidable. En 1992, mi padre, el presidente Haim Herzog, y el rey Juan Carlos participaron en la ceremonia oficial en Madrid que anulaba el edicto de expulsión de los judíos en su 500.º aniversario.
- Pero la crítica en España a la ofensiva en Gaza no procede sólo del Gobierno…
- La crítica en sí es algo legítimo. Das la posibilidad a los israelíes de explicarse. Uno puede criticar, pero debe entender que Israel respondió y salió a luchar contra un grupo terrorista que había tomado violentamente el control de Gaza, asesinando a los moderados de allí. Hamas la convirtió en una base de terror iraní con misiles y un régimen terrible de coacción, matando a quien fuera un poco moderado, dañando a la comunidad LGTB, etc. En el 7-O, los israelíes que más apoyaron la paz con los palestinos fueron los primeros en ser asesinados y masacrados en sus casas.
- ¿El 7-O influirá para siempre en Israel?
- Influyó en todo el mundo. Unos 3.000 terroristas penetraron en Israel para asesinar, violar, quemar y secuestrar a 250 personas. Pero, en lugar de lograr su objetivo de partir a Israel por la mitad y colapsarla, fueron empujados atrás, recibieron duros golpes y Oriente Próximo cambió a un nuevo capítulo. Me he reunido con más de 1.800 familias de víctimas. Familias en las que, por ejemplo, la abuela, la madre y la nieta fueron masacradas. Se trata de un trauma incrustado profundamente en la mentalidad de los israelíes, que se despertaron con varias conclusiones: que deben seguir luchando, pese a que pensaron que la paz estaba cerca, de tal forma que el terror yihadista no pueda acercarse y atacarnos; y la segunda, que fueron naifs. Esto influye en la opinión pública y en la psicología nacional. En Europa hay voces que sí lo son y nos dicen que volvamos a ceder y entregar [territorios]. Yo formé parte del Gobierno en 2005 que decidió retirarse unilateralmente de Gaza. Hubo gente que nos avisó de que se iba a crear a nuestro lado el estado terrorista de Hamastán, pero nosotros creímos que se podía lograr la paz. Tú no puedes ser naif en Oriente Próximo. Puedes aspirar a un cambio, pero lleva su tiempo. Hace 50 años ningún líder árabe hablaba con un líder israelí y hoy la mitad de la región está con Israel en una alianza frente al imperio del terror.
- ¿Israelíes y palestinos están condenados a la violencia y al odio? ¿Aún es posible la solución de dos Estados?
- Sin entrar en asuntos políticos y aunque todos saben de dónde vengo, creo que el error de los líderes europeos, entre ellos Sánchez, es repetir el mismo mantra sin entender que el mundo y la región han cambiado. La paz con los palestinos vendrá a través de la paz regional que está ante nosotros. Todos los pueblos empiezan a reconocerse. Antes de la guerra, un millón de israelíes visitó Emiratos Árabes Unidos, que hace grandes cosas, descubriendo el mundo árabe y la capacidad de hacer la paz. Hay un potencial enorme para el comercio, cultura y diálogo entre pueblos. También hay mucho diálogo entre el judaísmo y el islam.
- ¿La normalización de relaciones con Arabia Saudí?
- El 7-O fue también un movimiento iraní para abortar la normalización que estaba en camino entre Israel y Arabia Saudí. Creo que llegará y, desde allí, el diálogo con los palestinos. Tenemos la gran oportunidad de alcanzar una paz en toda la región y con nuestros vecinos palestinos. Por eso, apoyo la iniciativa del presidente Trump del «día después» en Gaza. Ahora hay una intensa negociación basada en la plataforma de la Junta de la Paz, empieza una negociación con Líbano, hay procesos importantes en Siria… La pregunta es si se puede cortar la cabeza de la serpiente de Irán y permitir por fin el avance de la paz de la región.
- En la comunidad internacional, hay críticas también debido a algunos ministros radicales o actos violentos contra palestinos en Cisjordania…
- El gabinete tomó decisiones muy importantes en lo relacionado con la violencia en Judea y Samaria. Claro que hay cosas que me preocupan en Israel y las critico, pero Israel es una democracia. En una democracia, la amplia variedad de ideas va desde la izquierda más radical hasta la derecha más radical, siempre y cuando sea permitido de acuerdo a las normas democráticas. Tenemos un Tribunal Supremo muy liberal que protege el derecho de expresión de la forma más amplia posible y, por eso, los israelíes pueden dar su opinión. Lo que no pueden es incumplir la ley.
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