La pausa en la campaña de ataques aéreos entre Irán y Estados Unidos ha generado esperanzas de reanudar el diálogo diplomático, antes de que descarrile por completo el Memorando de Entendimiento firmado hace poco más de un mes. Tras dos semanas de ataques cruzados que han causado la muerte de más de 50 iraníes y de dos soldados estadounidenses, sigue vigente una comunicación indirecta entre Teherán y Washington, pero ninguna de las partes ha tomado la iniciativa de regresar a la mesa de negociaciones, al menos públicamente.
El Líder Supremo iraní recuerda que las negociaciones con Washington están vinculadas a la tregua en Líbano y exige el «cese absoluto e incondicional» de los ataques israelíes
La pausa en la campaña de ataques aéreos entre Irán y Estados Unidos ha generado esperanzas de reanudar el diálogo diplomático, antes de que descarrile por completo el Memorando de Entendimiento firmado hace poco más de un mes. Tras dos semanas de ataques cruzados que han causado la muerte de más de 50 iraníes y de dos soldados estadounidenses, sigue vigente una comunicación indirecta entre Teherán y Washington, pero ninguna de las partes ha tomado la iniciativa de regresar a la mesa de negociaciones, al menos públicamente.
«Estamos intercambiando mensajes» con Washington, aseguró el portavoz de Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, tras insistir en que su país tomará decisiones sobre la guerra según sus «intereses nacionales». Baqaei acusó a Washington de haberse adentrado en una guerra contra sus intereses y de no saber retomar la vía diplomática. «Estados Unidos volverá a la mesa de negociaciones cuando aumenten los precios mundiales de la energía», aseguró Baqaei, sobre la tormenta financiera global que está provocando la inestabilidad en el Estrecho de Ormuz, escenario de las tensiones entre Washington y Teherán. «Los estadounidenses están pasando por un mal momento, ellos mismos lo provocaron. Ellos hicieron esto y ahora están atrapados», aseguró.
La ventana diplomática ha ido acompañada de intercambio de llamadas entre países mediadores y gobiernos afectados por las represalias iraníes en el Golfo, con conversaciones en las que han participado Arabia Saudí, Qatar, Omán y Pakistán.
Pese a las señales del empuje para reconducir las conversaciones, Teherán y Washington han continuado lanzándose ataques verbales. El presidente estadounidense, Donald Trump, compartió el domingo en redes sociales una serie de imágenes generadas por inteligencia artificial que mostraban la incautación de un petrolero iraní y un ataque a la terminal de exportación de petróleo de Jark, centro neurálgico de la exportación de crudo del régimen. Trump además negó informaciones aparecidas en la prensa estadounidense sobre que la guerra contra Irán haya generado una reducción de las reservas de municiones. «Tenemos muchas más municiones que nadie en el mundo, y mucho más de las que necesitamos».
Si bien existe una pausa en los ataques entre Estados Unidos e Irán, continúan las tensiones en Ormuz. La televisión estatal iraní informó hoy que seis buques vinculados a Estados Unidos intentaron sin éxito una ruta «no autorizada» en Ormuz. «Uno de ellos sufrió un accidente, Irán obligó al resto a regresar, advirtiendo que las rutas no autorizadas son peligrosas», señaló la emisora, sin dar más detalles del estado de la embarcación accidentada, supuestamente en aguas donde Teherán colocó minas durante la guerra.
La Guardia Revolucionaria, el cuerpo de élite del ejército, ha declarado que el Estrecho de Ormuz desempeña «un papel importante de disuasión contra Irán» en este conflicto y reivindicó de nuevo la soberanía sobre la vía marítima. Durante el fin de semana, menos de 10 buques mercantes transitaron Ormuz debido a la inestabilidad regional, pese a la aparente pausa de ataques entre Washington y Teherán. Del total de embarcaciones, tres eran buques cisterna iraníes que salieron del Estrecho sin incidentes, según el grupo de monitoreo marítimo Kpler.
El Líder Supremo iraní, Mojtaba Jamenei, publicó un mensaje en redes sociales refiriéndose al conflicto vigente, en el que advirtió que el fin de la guerra sigue vinculado al cese de la ofensiva israelí en Líbano, una de las condiciones que Teherán ha exigido desde el inicio de las negociaciones. Jamenei advirtió que se trata de una «condición principal» para «cualquier acuerdo que ponga fin a la guerra impuesta contra los agresivos Estados Unidos».
Poco después, el ejército libanés denunció la continuación de las operaciones militares israelíes en el sur del país, afirmando que impedían su despliegue completo tal y como se estipula en el acuerdo de tregua alcanzado con Tel Aviv. Desde marzo, los ataques israelíes en Líbano han causado la muerte de más de 4.300 personas y desplazado a un tercio de la población.
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