Correos, Renfe, Policía Nacional, Banco Popular, Repsol, el PSOE, la Comunidad de Madrid, este mismo diario… seguramente todos ellos habrían existido sin José María Cruz Novillo. Estarían aquí, donde hoy están, pero ninguno sería como es sin un artista al que se le debe apuntar la iconografía de la España democrática. Fue él quien diseñó esa España en la Transición, más allá de las instituciones, porque suyos son los logos y los diseños que permiten entender casi en su totalidad el país que hoy somos. Desde las entidades públicas a las privadas. De los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado a la prensa. De los billetes a los cajeros que los expedían. Y la lista podría no acabarse.
Suyos son los logos de Correos, Repsol, el PSOE, la Comunidad de Madrid o este diario y parte de la identidad de nuestro país
Correos, Renfe, Policía Nacional, Banco Popular, Repsol, el PSOE, la Comunidad de Madrid, este mismo diario… seguramente todos ellos habrían existido sin José María Cruz Novillo. Estarían aquí, donde hoy están, pero ninguno sería como es sin un artista al que se le debe apuntar la iconografía de la España democrática. Fue él quien diseñó esa España en la Transición, más allá de las instituciones, porque suyos son los logos y los diseños que permiten entender casi en su totalidad el país que hoy somos. Desde las entidades públicas a las privadas. De los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado a la prensa. De los billetes a los cajeros que los expedían. Y la lista podría no acabarse.
Cruz Novillo ha fallecido este sábado a los 90 años de edad, según confirman desde su familia a este periódico, pero en las calles de este país queda la iconografía que las ha construido. La cornamusa amarilla de Correos, la bola en ocho fragmentos que sirve de cabecera para este diario, la rosa roja en el puño cerrado del Partido Socialista, las estrellas blancas sobre fondo rojo que ondean en las sedes de la Comunidad de Madrid. Todo eso lleva su firma y también algo más. Un trozo de nuestra identidad, la de cada ciudadano que ha nacido, crecido y fallecido junto a esa iconografía.
Para encontrar sus inicios hay que irse a Cuenca en 1950, a un adolescente que aspiraba a pintor -y lo consiguió- tras despuntar como dibujante en su escuela. A finales de esa década se traslada a Madrid para estudiar Derecho, pero gracias a un amigo acaba fichando por Publicidad Clarín. Ese es el inicio en el mundo del diseño, cuando este ni siquiera existía porque nadie lo nombraba. Ya en esa etapa fue seleccionado, junto a otros artistas, para ser parte del pabellón español en la Feria Mundial de Nueva York de 1964. Un veinteañero paseando su obra por Manhattan.
Son esos meses en Estados Unidos, en plena efervescencia de los estudios de publicidad neoyorquinos, los que sirven de aprendizaje para lo que luego vendría. Ya en solitario, en los estertores del franquismo, empieza a hacer sus primeros diseños. Pero es con el paso a la democracia cuando le empiezan a llegar los grandes encargos. España necesitaba una nueva imagen que hiciera olvidar la dictadura y Cruz Novillo iba a ser quien se la diera. En 1977, Correos y el PSOE son los primeros que le piden que les diseñe una imagen y así nacen dos logos que aún hoy, pese a ligeros retoques, sirven de emblema para ambos.
La rosa y el puño del PSOE es un buen ejemplo para explicar el nivel de detalle con el que trabajaba el diseñador. Esa misma iconografía está presente en partidos socialistas de toda Europa, de Suecia a Francia. Sin embargo, hay algo distinto. El logo de Cruz Novillo va un paso más allá. La mano que sujeta la rosa es claramente la izquierda por el agarre que se muestra en el dibujo y eso es en sí mismo es ya un mensaje ideológico, político y de partido. Con un simple agarre.
Dentro de la regeneración democrática del país, el Banco de España le confió a Cruz Novillo la estética de los nuevos billetes de las pesetas. Él les estampó por un lado el retrato de los grandes escritores del siglo XIX y XX (Rosalía de Castro, Benito Pérez Galdós, Juan Ramón Jiménez…) y por el otro una cita y un lugar relacionados con su obra. Sin más. La simplicidad como elemento de valor. La misma que iba a aplicar en las geometrías y tipografías que contendrían sus logos. Toda España quería que su logo lo diseñara Cruz Novillo y él acepto.
Pasó de marrón a azul los uniformes de la Policía Nacional, le cambió el logo a la institución policial, creó la T con monedas del Tesoro Público -ahora renovada- y, por supuesto, diseñó por encargo del Gobierno de Joaquín Leguina a principios de los 80 la bandera de la Comunidad de Madrid. Las siete estrellas blancas sobre fondo rojo que fueron rechazadas, en sus inicios, por grupos conservadores al considerar que ese rojo era propio de los partidos de izquiedas. El propio Leguina y posteriormente Alberto Ruiz Gallardón fueron los encargados de defender ese diseño que aún sigue vigente cuatro décadas después.
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