Búsqueda desesperada de supervivientes entre los escombros en Colombia: «¡Silencio, por favor!»

Un potente terremoto de magnitud 7,4 sacudió Colombia este lunes, dejando un rastro de destrucción y activando una frenética carrera contra el tiempo para hallar supervivientes. La cifra provisional asciende a 132 muertos y 483 heridos, con decenas de edificaciones colapsadas a lo largo del país. Las principales ciudades del oeste colombiano, entre ellas Pereira y Cali, vivieron momentos de pánico. La cifra provisional asciende a 132 muertos y 483 heridos, con decenas de edificaciones colapsadas a lo largo del país. Las principales ciudades del oeste colombiano, entre ellas Pereira y Cali, vivieron momentos de pánico, con miles de personas en las calles y edificios derrumbándose o sufriendo graves daños.

 Un potente terremoto de magnitud 7,4 sacudió Colombia este lunes, dejando un rastro de destrucción y activando una frenética carrera contra el tiempo para halla  

Un potente terremoto de magnitud 7,4 sacudió Colombia este lunes, dejando un rastro de destrucción y activando una frenética carrera contra el tiempo para hallar supervivientes. La cifra provisional asciende a 132 muertos y 483 heridos, con decenas de edificaciones colapsadas a lo largo del país. Las principales ciudades del oeste colombiano, entre ellas Pereira y Cali, vivieron momentos de pánico. La cifra provisional asciende a 132 muertos y 483 heridos, con decenas de edificaciones colapsadas a lo largo del país. Las principales ciudades del oeste colombiano, entre ellas Pereira y Cali, vivieron momentos de pánico, con miles de personas en las calles y edificios derrumbándose o sufriendo graves daños.

En Pereira, la ciudad más afectada hasta ahora, la mayor parte de la urbe se encuentra sin electricidad. Decenas de voluntarios, equipados con linternas, peinan las ruinas en busca de señales de vida. «Demasiado angustiante, no tengo palabras para todo lo que está pasando en este momento. Estamos intentando sacar los escombros», declaró a la AFP Juana Marín, una mercadóloga de 25 años que participa en las labores de búsqueda frente a la plaza principal. Según el último balance, la ciudad cafetera contabiliza ya 60 fallecidos. La magnitud de la tragedia ha dejado a muchos con un profundo sentimiento de desolación: «Me siento derrotada. Es demasiado triste ver a toda la ciudad así, sabiendo que hay allá gente todavía con vida», añadió Marín.

Mientras tanto, en Cali, la tercera ciudad de Colombia, los equipos de rescate trabajan sin descanso en los barrios más afectados. El socorrista Nelson Moreno describió la escena como «el fin del mundo» al llegar a la zona de dos torres de cinco pisos colapsadas. Cientos de voluntarios, algunos con perros, forman cadenas humanas para remover escombros con picos y herramientas básicas. Constantemente, se escucha el grito de «silencio» para poder percibir posibles señales de vida entre los atrapados. El presidente Abelardo de la Espriella, quien asumió hace apenas tres días, ha informado de 61 edificios colapsados, 18 centros de salud averiados y 52 instituciones educativas afectadas. Solo en Cali, se reportan 188 personas desaparecidas.

El epicentro del sismo se localizó cerca de San José del Palmar, en la empobrecida región de Chocó, donde se han confirmado 13 fallecimientos hasta el momento. La desesperación fue palpable; Wilmer Cuesta, un estudiante de derecho que presenció el desastre, relató cómo «la gente salía desnuda, la gente se tiraba de sus casas… desesperada».

El sismo, que ha generado 47 réplicas hasta el momento, ha reavivado el doloroso recuerdo del devastador terremoto de 1999 que dejó casi 1.200 muertos en la zona cafetera. Ante la magnitud de la catástrofe, el presidente Abelardo de la Espriella ha declarado el estado de emergencia y se ha comprometido a coordinar una operación de rescate masiva. La ayuda internacional no se ha hecho esperar, con ofertas de apoyo de Estados Unidos, la Unión Europea, Israel, México, Chile, Argentina y El Salvador.

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