Cada verano, cuando el calor aprieta sobre la costa de Fujian, en el sur de China, el Ejército Popular de Liberación (EPL) intensifica el entrenamiento de sus tropas, apuntando sobre todo hacia el siempre caliente estrecho de Taiwan. Este jueves, las autoridades militares chinas anunciaron dos jornadas de ejercicios con fuego real frente a la isla de Dongshan, apenas a unos kilómetros del estrecho que separa China continental de la isla autogobernada. Un nuevo recordatorio de que Taiwan continúa siendo el principal foco de tensión militar en la región.
El ejército chino comienza este jueves dos días de maniobras militares cerca de la isla democrática
Cada verano, cuando el calor aprieta sobre la costa de Fujian, en el sur de China, el Ejército Popular de Liberación (EPL) intensifica el entrenamiento de sus tropas, apuntando sobre todo hacia el siempre caliente estrecho de Taiwan. Este jueves, las autoridades militares chinas anunciaron dos jornadas de ejercicios con fuego real frente a la isla de Dongshan, apenas a unos kilómetros del estrecho que separa China continental de la isla autogobernada. Un nuevo recordatorio de que Taiwan continúa siendo el principal foco de tensión militar en la región.
Los ejercicios se concentran en dos áreas marítimas próximas a la costa continental. Según las coordenadas difundidas por la Administración de Seguridad Marítima china, las zonas de entrenamiento se encuentran a menos de 12 kilómetros del litoral de la provincia de Fujian y permanecerán cerradas a la navegación durante las maniobras.
Aunque no implican una aproximación directa a Taiwan, sí forman parte de un patrón que el Gobierno de Xi Jinping ha ido perfeccionando durante los últimos años: mantener una presión militar constante sobre la isla sin cruzar el umbral de una guerra abierta.
Pekín nunca ha ocultado que considera Taiwan una provincia rebelde cuya reunificación, por la fuerza si fuera necesario, constituye un objetivo irrenunciable. Esa posición forma parte del discurso oficial desde hace décadas. Lo que sí ha cambiado es la intensidad de la presión militar. Desde hace cuatro años, las incursiones de cazas, bombarderos, drones y buques chinos en los alrededores de la isla han dejado de ser episodios excepcionales para convertirse en rutina.
En Taipei hablan desde hace tiempo de una campaña de «acoso en la zona gris»: operaciones diseñadas para desgastar psicológica y militarmente al adversario sin desencadenar un conflicto convencional. Cada jornada, el Ministerio de Defensa taiwanés publica el número de aeronaves y barcos chinos detectados en las inmediaciones de la isla.
También se han vuelto habituales los cruces de la línea media del estrecho de Taiwan, una frontera tácita que durante décadas ambas partes respetaron de manera informal. El ejército chino dejó de reconocer esa línea tras el gran punto de inflexión de agosto de 2022, cuando la entonces presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, aterrizó en Taipei desafiando las reiteradas advertencias de Pekín.
Para el liderazgo chino aquella visita cruzó una línea roja. La respuesta fue inmediata: el EPL desplegó los mayores ejercicios militares jamás realizados alrededor de Taiwan, con lanzamientos de misiles balísticos, maniobras navales y simulacros de bloqueo que rodearon prácticamente toda la isla. Desde entonces, aquella demostración de fuerza ha dejado de ser una excepción para convertirse en el nuevo punto de partida.
En abril de 2023, tras la reunión en California entre la entonces presidenta taiwanesa Tsai Ing-wen y Kevin McCarthy -ex presidente de la Cámara de Representantes-, Pekín organizó nuevas maniobras en las que ensayó operaciones con portaaviones, ataques aéreos contra objetivos militares y bloqueos navales parciales. El mensaje era claro: cualquier acercamiento entre Taiwan y Estados Unidos tendría un coste estratégico.
La llegada a la presidencia taiwanesa de Lai Ching-te no rebajó la tensión. A principios de 2025, apenas unas semanas después de que Lai calificara a Pekín como una «fuerza extranjera hostil», el ejército chino anunció otra gran operación militar alrededor de la isla.
En aquel simulacro participaron la Armada, la Fuerza Aérea, las brigadas de misiles y el portaaviones Shandong, acompañado por un amplio grupo de buques de guerra. El coronel Shi Yi explicó entonces que las maniobras buscaban ensayar un bloqueo integral de Taiwan, practicar ataques contra objetivos marítimos y terrestres y comprobar la capacidad de coordinación entre todas las ramas del ejército.
Cada nuevo ejercicio en el estrecho sirve para ensayar escenarios concretos: aislar la isla mediante un bloqueo marítimo, cortar sus rutas comerciales, controlar el espacio aéreo o impedir una eventual intervención estadounidense y japonesa. Muchos analistas consideran que Pekín intenta acumular experiencia operativa suficiente para disponer de múltiples opciones militares, sin necesidad de decidir todavía cuándo utilizarlas.
En los últimos años se popularizó la idea de que China habría fijado 2027 como fecha límite para estar preparada para una invasión. Esa interpretación surgió de informes del Pentágono que vinculaban ese horizonte con la modernización del EPL. Sin embargo, la última evaluación de la inteligencia estadounidense introduce un matiz importante: Pekín no parece operar con un calendario cerrado. Su prioridad sigue siendo crear las condiciones políticas, militares y económicas que hagan posible una futura unificación sin asumir los enormes costes de una guerra.
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