Seis furgonetas de la policía custodiaban desde primera hora de la mañana el instituto Hélène Boucher, en París. Un amplio despliegue policial se había establecido en la zona tras el intento de unos 20 estudiantes de bloquear el centro en el primer día de clase después de dos semanas de vacaciones.
Las protestas de los estudiantes en Francia continúan por sexta semana consecutiva, aunque los bloqueos de los centros educativos fueron el lunes minoritarios
Seis furgonetas de la policía custodiaban desde primera hora de la mañana el instituto Hélène Boucher, en París. Un amplio despliegue policial se había establecido en la zona tras el intento de unos 20 estudiantes de bloquear el centro en el primer día de clase después de dos semanas de vacaciones.
La Policía ha impedido el bloqueo y más de 25 agentes permanecían en la puerta del instituto ante la llegada de algunos alumnos, que acudían a clase en un clima de alta tensión. Sin embargo, los que conseguían entrar daban media vuelta al comprobar que las clases habían sido suspendidas. Aunque la mayoría de los bloqueos han transcurrido con normalidad, en Montpellier una enfermera escolar que se ha interpuesto entre los policías y los estudiantes ha sido tirada al suelo y arrestada por la policía.
Según el Ministerio de Educación, 41 centros educativos han cerrado en todo el país, una cifra que la Unión de Estudiantes eleva a 150. Esta asociación sindical, la principal del país, había llamado a secundar los bloqueos a partir del martes 3 y a acudir a la huelga general del 5 de noviembre, por lo que se espera que la movilización sea mayor el martes. Por su parte, las universidades han llamado a organizarse hoy para preparar las próximas movilizaciones.
Por otro lado, cada vez más padres y alumnos empiezan a estar inquietos por la pérdida de clases acumulada durante seis semanas y las consecuencias que podría tener sobre el currículo educativo. Una preocupación que, por ahora, no ha logrado desactivar las protestas, aunque la manifestación del 31 de octubre, organizada junto con los sindicatos de trabajadores y los chalecos amarillos, tuvo menos seguimiento que las dos anteriores.
El desgaste de las protestas no ha cambiado la posición de los estudiantes, que consideran insuficientes las medidas propuestas por el Gobierno el 26 de octubre. Entre ellas destacaban la sustitución de Parcoursup, equivalente a la selectividad, en 2028; la limitación a 28 alumnos por clase en bachillerato; y el aumento de 15.000 plazas en las universidades. Pero las organizaciones estudiantiles consideran que las medidas no responden a sus reivindicaciones. «Pedimos inversiones para contratar profesores, psicólogos y enfermeros escolares. Hoy hay muchos institutos en los que no hay profesor de francés.», explica para EL MUNDO Sabrine Kharbach, portavoz de la Unión de Estudiantes que estuvo en la reunión con el primer ministro Sébastien Lecornu y el ministro de Educación, Édouard Geffray.
Las peticiones de los estudiantes no se limitan a la enseñanza, sino que también incluyen el rechazo a la represión policial que han sufrido durante este último mes. En la reunión pidieron que no hubiera intervenciones policiales en las universidades, ya que están prohibidas por el principio de autonomía universitaria. «La Policía no puede entrar en las universidades. Sin embargo, hoy entra en los campus incluso cuando las autoridades universitarias se oponen a su presencia», explica Sabrine.
La semana que viene, el primer ministro se ha comprometido a recibir de nuevo a los representantes de los estudiantes. La próxima reunión será una nueva oportunidad para acercar posiciones, aunque los estudiantes no renuncian , por el momento, a sus principales reivindicaciones. «Estamos convencidos de que conseguiremos nuestros objetivos mediante la organización, saliendo a la calle, ocupando nuestros centros de estudio y de trabajo y bloqueando el país», afirma la portavoz de la Unión de Estudiantes.
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