A pocas horas de que expire el miércoles la tregua entre Estados Unidos e Irán, ambos países se han enrocado en una estrategia de máxima presión contra el otro, dejando en el limbo las conversaciones de alto el fuego en Islamabad. La expectación se centró el lunes en la capital paquistaní, cuyo centro neurálgico fue vaciado y registrado a la espera de que Washington y Teherán confirmaran el envío de sus respectivas delegaciones para un segundo encuentro sobre el conflicto que ha salpicado a toda la región. Funcionarios paquistaníes intensificaron sus comunicaciones con ambos países, así como con países de la región, para cerrar un nuevo encuentro antes de que se reanuden los ataques. «Las cosas se están acelerando», aseguró este lunes Jamil Khan, ex embajador paquistaní, en declaraciones a Al Jazeera. «En las próximas 24 o 28 horas se abordarán los temas y la delegación iraní estará presente», prometió.
Trump asegura que se podrá alcanzar un pacto «relativamente rápido», aunque Irán no confirma aún su participación en las conversaciones
A pocas horas de que expire el miércoles la tregua entre Estados Unidos e Irán, ambos países se han enrocado en una estrategia de máxima presión contra el otro, dejando en el limbo las conversaciones de alto el fuego en Islamabad. La expectación se centró el lunes en la capital paquistaní, cuyo centro neurálgico fue vaciado y registrado a la espera de que Washington y Teherán confirmaran el envío de sus respectivas delegaciones para un segundo encuentro sobre el conflicto que ha salpicado a toda la región. Funcionarios paquistaníes intensificaron sus comunicaciones con ambos países, así como con países de la región, para cerrar un nuevo encuentro antes de que se reanuden los ataques. «Las cosas se están acelerando», aseguró este lunes Jamil Khan, ex embajador paquistaní, en declaraciones a Al Jazeera. «En las próximas 24 o 28 horas se abordarán los temas y la delegación iraní estará presente», prometió.
Teherán no ha confirmado aún su asistencia, como método de presión contra Estados Unidos, que mantiene el bloqueo contra puertos iraníes en el Estrecho de Ormuz y capturó además un buque portacontenedores iraní cerca del Golfo Pérsico el lunes. El régimen tildó la captura de «secuestro» y la añadió a las denuncias de «violación del alto el fuego», junto al bloqueo naval y la demora de la implementación del alto el fuego en Líbano, una condición que Teherán considera indispensable para poner fin a los conflictos en la región. «Por el momento, no tenemos planes para la próxima ronda de negociaciones y no se ha tomado ninguna decisión al respecto», señaló ante la prensa el portavoz de Exteriores iraní, Esmail Baqaei. «Irán tomará una decisión apropiada con respecto a la continuación del proceso de negociación cuando lo considere necesario», añadió. Funcionarios del país, desde el anonimato, suavizaron el tono de su Gobierno y señalaron que Teherán ve de forma «positiva» que Washington envíe un equipo negociador a Islamabad, según Reuters.
Los analistas apuntan a que el reciente giro diplomático de Irán, que anunció la reapertura total del Estrecho de Ormuz para después bloquearlo de nuevo y negarse a acudir a un nuevo encuentro con Washington, responde a la desconfianza del régimen ante Trump y su Administración. El régimen teme que la diplomacia de Estados Unidos se trate de una tapadera para preparar un nuevo ataque. Medios iraníes se refirieron a una serie de publicaciones de Trump el pasado viernes, en la que celebra la reapertura del Estrecho, pero decide mantener el bloqueo contra puertos iraníes y asegura que Irán entregará el uranio altamente enriquecido a Estados Unidos para que lo custodie.
«En ninguna etapa de las negociaciones actuales o anteriores se ha planteado la cuestión de la transferencia de las reservas de uranio de Irán a Estados Unidos a ningún otro país. Esta opción no está en la agenda de la República Islámica de Irán», aseguró Baqaei. La cuestión nuclear será uno de los principales escollos de la próxima ronda de negociaciones, con Teherán exigiendo mantener el enriquecimiento de uranio para uso civil, mientras que Washington pretende desmantelar todo el programa iraní. Varios informes apuntan que Estados Unidos se planteó incluso una operación terrestre durante la guerra para incautar el uranio enriquecido.
Funcionarios iraníes revelaron que el régimen planteó trasladar el uranio enriquecido a un tercer país, cercano a Teherán, como Rusia o Turquía; sin embargo, ningún alto cargo confirmó las conversaciones. «Estados Unidos afirma tener un espíritu diplomático y estar dispuesto a negociar, pero sus comportamientos no indican en absoluto seriedad alguna a la hora de entablar un proceso diplomático», señaló Baqaei, ante la expectación de la participación iraní en Islamabad. El presidente iraní, el reformista Masoud Pezeshkian, reiteró que el «cumplimiento de los compromisos sigue siendo la base para un diálogo significativo» y se pronunció a favor de avances diplomáticos, aunque admitió que en su país persiste una «profunda desconfianza histórica» hacia Estados Unidos.
Por su parte, la prensa estadounidense confirmó que el equipo negociador de Trump viajará este martes a Islamabad, encabezado de nuevo por el vicepresidente, JD Vance, junto al enviado Steve Witkoff y el yerno y asesor de Trump, Jared Kushner. Trump aseguró el lunes que se podrá lograr un acuerdo con Irán «relativamente rápido» y afirmó que no está «bajo ninguna presión» para alcanzarlo, en un nuevo giro de la dialéctica de las negociaciones, tras amenazar con bombardear la nación persa si no cede a sus exigencias el miércoles.
El líder republicano aseguró en sus redes sociales que el pacto con Irán «será mucho mejor» que el alcanzado por el ex presidente Barack Obama en 2015. En aquel entonces, se logró un acuerdo bajo el auspicio de varios países europeos, Rusia y China, en el que Irán limitó el desarrollo de uranio a cambio de un alivio de las sanciones internacionales. Trump rompió el pacto nuclear en 2018, durante su primera legislatura, y desde entonces Teherán siguió enriqueciendo uranio, hasta límites aptos para el desarrollo armamentístico, según la agencia atómica de Naciones Unidas (OIEA).
El Estrecho de Ormuz se ha convertido en el termómetro de las negociaciones, con la captura del buque portacontenedores iraní por parte de la armada estadounidense. El ejército de Estados Unidos publicó en redes un vídeo de un destructor disparando contra un buque de carga de bandera iraní, mientras que medios iraníes promocionaron las restricciones impuestas por el régimen al tráfico marítimo. En las últimas horas la navegación por Ormuz se ha prácticamente paralizado, con el cruce de tan sólo tres buques en la última jornada, según datos de transporte marítimo.
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