Sánchez articula la «narrativa» de la izquierda global para tejer una «red» que sirva de espejo frente a la ultraderecha

En el libro en el que se está escribiendo la historia actual, donde las reglas establecidas se emborronan, en el Gobierno de España y el PSOE existe la convicción de que la ultraderecha ha aprendido antes a escribir y presentar la realidad que la izquierda, con un trabajo en equipo. «Están coordinados en un engranaje internacional que está funcionando, tienen claros cuáles son sus objetivos y los pasos que han de dar para alcanzarlos», señalan desde Ferraz -sede nacional del PSOE-. Y creen que la izquierda debe hacer lo propio. Coordinarse y tener un «plan de acción». Movilizarse, en definitiva. Que es lo que perseguían las cumbres celebradas este fin de semana en Barcelona (la Global Progressive Mobilisation y la IV reunión En Defensa de la Democracia). «No es un punto de llegada, sino el inicio de una nueva etapa».

 El presidente del Gobierno busca reforzar su rol de «referente» de los progresistas con una «movilización» de la que se aprovechan Lula o Petro  

En el libro en el que se está escribiendo la historia actual, donde las reglas establecidas se emborronan, en el Gobierno de España y el PSOE existe la convicción de que la ultraderecha ha aprendido antes a escribir y presentar la realidad que la izquierda, con un trabajo en equipo. «Están coordinados en un engranaje internacional que está funcionando, tienen claros cuáles son sus objetivos y los pasos que han de dar para alcanzarlos», señalan desde Ferraz -sede nacional del PSOE-. Y creen que la izquierda debe hacer lo propio. Coordinarse y tener un «plan de acción». Movilizarse, en definitiva. Que es lo que perseguían las cumbres celebradas este fin de semana en Barcelona (la Global Progressive Mobilisation y la IV reunión En Defensa de la Democracia). «No es un punto de llegada, sino el inicio de una nueva etapa».

España ejerce como país canalizador de una «alternativa visible y más fuerte», de la construcción de una «red» que sirva de espejo y contrapeso a la ultraderecha y la derecha para «defender la socialdemocracia». Eso es lo que se quiso visibilizar en Cataluña. Una puesta en escena bajo la premisa de la «necesidad» de la «unidad» de todos los progresistas para contrarrestar y frenar el avance de la ultraderecha en todo el mundo.

Pedro Sánchez, explican fuentes socialistas, ha jugado un papel clave en la construcción de esta «alternativa» junto al presidente del Partido de los Socialistas Europeos, Stefan Löfven. La cita reunió a líderes internacionales como el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, la mexicana Claudia Sheinbaum, el sudafricano Cyril Ramaphosa, el colombiano Gustavo Petro o el uruguayo Yamandú Orsi.

Esta «movilización» progresista con España como anfitrión sirve a Sánchez para seguir dando puntadas en su traje de líder referente de la izquierda en el mundo, de antítesis de Donald Trump en la configuración del nuevo orden mundial. El encuentro en China con Xi Jinping y el reconocimiento de la izquierda internacional hacia el presidente español -incluido una suerte de «traspaso de poderes», creen en el Gobierno, de Lula a Sánchez como faro de la izquierda mundial- le permiten asentar esa idea que lleva meses trabajando de que la socialdemocracia española es ahora el «referente», de «brújula» como en el pasado pudo serlo la socialdemocracia escandinava o la alemana. En el Gobierno de España están convencidos de que aún es posible parar lo que definen como «ola ultraderechista» y que ya ha llegado a España, con Vox muy fuerte y ganando terreno cuando se ponen urnas.

Sánchez y Lula, en Barcelona.
Sánchez y Lula, en Barcelona.EFE

«España puede ofrecer y ofrece una narrativa y una manera de hacer distinta, progresista, para hacer frente a los desafíos globales», explican fuentes gubernamentales. «Esta cumbre sirve para aterrizar narrativas, estrategias. Nos estamos armando contra un movimiento ultraderechista y hemos demostrado que podemos decir alto que no estamos solos». Porque uno de los propósitos, en un contexto internacional de avance de la derecha y la ultraderecha es «alzar la voz» y que no sólo en medios, redes sociales predominen la ultraderecha.

«Es el momento de pasar del compromiso que todos tenemos a la acción concertada, de reforzar esta alianza», fue el mensaje que lanzó Sánchez, cual capitán del barco, en unos de sus discursos. «Socialdemocracia o barbarie» es el debate que plantea La Moncloa para las próximas elecciones en España y que considera válido para cualquier país.

Y si esa «red», esa «movilización», permite a Sánchez abrochar botones a su perfil internacional mientras trata de dejar en el armario los asuntos domésticos, más incómodos -presuntas tramas corruptas, la investigación judicial a su mujer, la debilidad parlamentaria…-, también es aprovechada por líderes latinoamericanos como Lula, Petro o Sheinbaum como ventana de exposición y atril para lanzar sus mensajes. Mimetizarse con izquierdas más moderadas y centradas que les permitan una reubicación ideológica en el imaginario colectivo. Salir en la foto fuera del cartel del extremismo.

«Lo que nos une es el compromiso con el modelo de sociedad que representa la democracia ante ataques como los que vemos en numerosos lugares», dicen fuentes del Ejecutivo español. Ocurre que en un contexto donde en Europa hay dominio de líderes de derecha y ultraderecha y el debate se mueve en torno a temas como la seguridad, defensa y la inmigración, Sánchez encuentra un espacio más empático con líderes latinoamericanos de izquierda, con un debate más ideológico y moral, centrado en valores, exhibiendo un discurso más social, donde está más cómodo.

 Internacional. Noticias internacionales. Última hora

De interes