Péter Magyar pide la dimisión del presidente húngaro y le acusa de actuar como «títere» de Orban

<p>El líder del partido Tisza, <a href=»https://www.elmundo.es/opinion/2026/04/13/69dc99b8fdddff5f2d8b4583.html»>Péter Magyar</a>, vencedor de las elecciones en Hungría, ha pedido este lunes la dimisión del presidente del país, <strong>Tamás Sulyok</strong>, al que acusa de haber sido cómplice del sistema político construido por el todavía primer ministro, <strong>Viktor Orban</strong>, y de haber actuado como <strong>un «títere» suyo</strong>. Según ha afirmado, el jefe del Estado «debe dimitir porque no tiene autoridad moral para el cargo» y porque «se ha limitado a firmar cualquier documento que se le ponía delante», sin ejercer control institucional.</p>

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El líder del partido Tisza, Péter Magyar, vencedor de las elecciones en Hungría, ha pedido este lunes la dimisión del presidente del país, Tamás Sulyok, al que acusa de haber sido cómplice del sistema político construido por el todavía primer ministro, Viktor Orban, y de haber actuado como un «títere» suyo. Según ha afirmado, el jefe del Estado «debe dimitir porque no tiene autoridad moral para el cargo» y porque «se ha limitado a firmar cualquier documento que se le ponía delante», sin ejercer control institucional.

El dirigente ha reprochado además al presidente su inacción ante decisiones controvertidas, incluidos indultos en casos especialmente sensibles que provocaron una fuerte reacción pública, insistiendo en que «eso no es lo que debe hacer un presidente». A su juicio, esa pasividad le convierte en parte de un entramado político que los húngaros han decidido desmantelar en las urnas. Pese a la dureza de sus críticas, ha instado al propio presidente a cumplir con su papel constitucional y convocarle cuanto antes para formar gobierno, sin agotar el plazo máximo de 30 días desde la certificación oficial de los resultados.

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Magyar ha descrito la situación del país en términos extremadamente duros, afirmando que Hungría ha sido «robada, endeudada, saqueada y arruinada» y denunciando que ha estado en manos de «clanes criminales y sindicatos mafiosos económicos». En este contexto, ha anunciado la creación de una comisión para investigar la desaparición de fondos públicos y facilitar su recuperación, apuntando que parte de ese dinero habría acabado en el entorno de Orban, donde —según ha dicho— algunos allegados han acumulado fortunas superiores a las de antiguas casas reales. También ha lanzado acusaciones sin aportar pruebas sobre una supuesta destrucción de documentos en el Ministerio de Asuntos Exteriores en el momento de su comparecencia, asegurando que cuenta con información interna y documentación que le ha sido facilitada desde dentro del aparato diplomático.

El líder de Tisza ha defendido que su formación cuenta ya con una mayoría parlamentaria superior a los dos tercios, a la espera de que se contabilicen unos 400.000 votos adicionales, muchos de ellos por correo, que podrían traducirse en dos o tres escaños más. Ha calificado el resultado como el inicio de «una nueva era» y ha asegurado que su objetivo es gobernar para todos los húngaros, incluidos quienes no le han votado, en un país que considera profundamente dividido.

En el plano económico, ha situado como prioridad inmediata la recuperación de unos 20.000 millones de euros en fondos bloqueados por la Unión Europea, y ha afirmado que ya ha mantenido conversaciones con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, para avanzar en ese desbloqueo.

En relación con Ucrania, ha señalado que la adhesión a la Unión Europea debe seguir el procedimiento establecido y que, en las actuales circunstancias, no es una cuestión que esté sobre la mesa. «Hay un proceso y hay que respetarlo», ha afirmado, añadiendo que cualquier decisión futura sobre una eventual entrada debería someterse a referéndum en Hungría.

Precisamente, Magyar ha defendido el uso del referéndum como una de las herramientas centrales de su forma de gobierno, con el objetivo de mantener un contacto directo con la voluntad popular. En esa misma línea, ha planteado abrir determinadas reuniones del Consejo de Ministros a preguntas de los ciudadanos. «Si eso es populismo, que lo sea», ha afirmado, rechazando esa etiqueta y defendiendo que el diálogo directo con la población «debe ser así».

En política exterior, ha apostado por una línea europeísta combinada con un enfoque pragmático en las relaciones internacionales, incluida Rusia, valorando positivamente la reacción del Kremlin a los resultados y asegurando que hablaría con el presidente Vladimir Putin si este le contacta, aunque le trasladaría la necesidad de poner fin a la guerra en Ucrania. Ha insistido también en la importancia de garantizar suministros energéticos estables y asequibles, subrayando que «la geografía es la que es».

El dirigente ha adelantado que sus primeros viajes oficiales serán a Varsovia y Austria, destacando los vínculos históricos con ambos países, y ha revelado que ya ha mantenido una conversación con Orban, quien le felicitó por la victoria. Según ha explicado, le trasladó la necesidad de trabajar juntos por la reconciliación nacional tras unas elecciones que, a su juicio, han evidenciado la fractura del país.

Magyar ha señalado además que, con la mayoría obtenida, su gobierno revertirá algunas decisiones adoptadas por el Ejecutivo saliente, entre ellas la salida de Hungría del Tribunal Penal Internacional, iniciada en junio en el contexto del apoyo a Israel.

Magyar anunció también que cuando esté en el Gobierno propondrá que su país vuelva a unirse a la Corte Penal Internacional (CPI), que el hasta ahora jefe del Ejecutivo prometió abandonar el año pasado.

«Ya no podemos detener el proceso (de salida), que concluirá en mayo (próximo)», dijo el líder conservador, ganador de las elecciones legislativas. «Pero vamos a solicitar de nuevo la adhesión de Hungría a la CPI», agregó.

La salida de la CPI fue anunciada en abril de 2025 con motivo de una visita del primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, a Budapest, investigado por supuestos crímenes de guerra por el CPI.

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