La Alianza Atlántica se prepara para una cita decisiva en Turquía que marcará el futuro de la seguridad europea. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, espera «que los países presenten planes claros, concretos y creíbles para alcanzar ese objetivo del 5%» del PIB en gasto de Defensa durante la cumbre que se celebra en Ankara. Esta exigencia pone el foco directamente sobre el Gobierno de España, país al que Rutte ha señalado junto a otros aliados que aún deben ser persuadidos para aumentar sus presupuestos militares.
La Alianza Atlántica se prepara para una cita decisiva en Turquía que marcará el futuro de la seguridad europea. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, e
La Alianza Atlántica se prepara para una cita decisiva en Turquía que marcará el futuro de la seguridad europea. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, espera «que los países presenten planes claros, concretos y creíbles para alcanzar ese objetivo del 5%» del PIB en gasto de Defensa durante la cumbre que se celebra en Ankara. Esta exigencia pone el foco directamente sobre el Gobierno de España, país al que Rutte ha señalado junto a otros aliados que aún deben ser persuadidos para aumentar sus presupuestos militares.
«Y, por supuesto, si todavía queda uno o dos aliados por convencer, tenemos formas de conseguirlo», ha advertido el mandatario. Rutte no ha dudado en reconocer el impacto que ha tenido la retórica del presidente estadounidense en la inversión europea. Según el secretario general, aunque la guerra en Ucrania ha sido un motor clave, el incremento del gasto hasta el 2% en países como España ha contado con una «pequeña parte del llamado «factor Trump»».
En su defensa de la gestión de Washington, Rutte ha comparado el liderazgo actual con figuras históricas de Estados Unidos: «Porque Trump es el primero desde Dwight D. Eisenhower que está consiguiendo esto: garantizar que, aunque Estados Unidos siempre ha estado comprometido con la OTAN, también se cumpla esa expectativa que Washington mantiene desde Eisenhower de que nosotros gastemos en defensa lo mismo que ellos». La cumbre de Ankara busca corregir lo que la dirección de la Alianza considera un desequilibrio histórico.
Mark Rutte ha sido tajante al afirmar que «la OTAN, tal y como era hace tres, cuatro o cinco años, no era sostenible». El secretario general ejemplificó la situación señalando que no es lógico pedir a 350 millones de estadounidenses que defiendan a 600 millones de europeos —habitantes de la zona más rica del mundo— que dependen en exceso de Washington. Por ello, los aliados europeos y Canadá, que ya invierten cerca del 4%, deben ahora trazar el camino hacia el 5% para el año 2035.
Más allá de los presupuestos, la cita en la capital turca servirá para consolidar un compromiso militar para la defensa de Ucrania de 140.000 millones de euros repartidos en dos años. El presidente Volodimir Zelenski acudirá a la cumbre para solicitar más armamento, incluyendo baterías antiaéreas, en un contexto donde China, Corea del Norte e Irán son vistos como facilitadores clave de la guerra de Rusia. Paralelamente, la OTAN busca potenciar su industria con la firma de acuerdos por valor de «decenas de miles de millones de euros», con el objetivo de traducir el poderío económico europeo en capacidades militares reales y reducir la burocracia.
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