El abogado Abelardo de la Espriella ha tomado posesión este viernes como presidente de Colombia en un auditorio universitario de Cali, capital del departamento de Valle del Cauca, en presencia de una mayoría del Congreso, autoridades nacionales y jefes de Estado de una decena de países, entre ellos Felipe VI.
El nuevo presidente promete una «patria milagro» capaz de superar la era Petro
El abogado Abelardo de la Espriella ha tomado posesión este viernes como presidente de Colombia en un auditorio universitario de Cali, capital del departamento de Valle del Cauca, en presencia de una mayoría del Congreso, autoridades nacionales y jefes de Estado de una decena de países, entre ellos Felipe VI.
«Juro a Dios y prometo al pueblo cumplir fielmente la Constitución y las leyes de Colombia», aseguró De la Espriella, de 48 años, al jurar ante el presidente del Congreso, Honorio Henríquez, quien acto seguido le impuso la banda presidencial para suceder al ahora ex presidente Gustavo Petro.
Tras la constatación del cuórum legislativo, una comisión compuesta por senadores y representantes a la Cámara de varios partidos había invitado a De la Espriella a entrar en la Arena USC de la Universidad Santiago de Cali. donde le esperaban los periodistas: «Es un gran día para la democracia. Colombia se salvó«, señaló antes de fotografiarse junto a su familia.
Pocos días antes, el ya presidente había mostrado su hoja de ruta:»La gran política es la que se mide por litros de agua, por kilómetros de carretera, por cobertura en salud, por oportunidades para los más desprotegidos y por la presencia del Estado en todos los territorios«. Con estas palabras pretendía reafirmar el giro radical respecto a su antecesor, que permitió el desbordado crecimiento de las bandas criminales, no agregó un kilómetro a la pésima infraestructura vial del país, ni subsanó las precariedades de los servicios públicos básicos en miles de poblaciones, además de devastar el sistema de salud.
Son algunos de los cambios que imprimirá desde el inicio de su andadura el nuevo presidente, que toma posesión esta noche, un recién llegado a la política, de creencias derechistas, que confía en hacer realidad la «patria milagro» que ha prometido a los colombianos. Porque milagros son los que necesitará para enderezar rápidamente el rumbo de la nación que recibe, con enorme carga burocrática, un endeudamiento que ha batido récords históricos y una inseguridad, tanto en el campo como en las ciudades, que agobia a los colombianos.
Por esa razón después de tomar posesión en Cali, una ciudad blindada por miles de uniformados, ante el Rey Felipe, otros trece jefes de Estado y demás invitados decidió que iba a pronunciar su primer discurso como jefe de Estado en el Batallón Pichincha de Cali y tomará el juramento a su gabinete ante los militares, que tienen puestas sus esperanzas en el ministro de Defensa, el general Fernando Mora, uno de los oficiales descabezados por Petro. Los retiraba por razones ideológicas o expresar verdades que chocaban con sus declaraciones.
Su papel y el del nuevo director de la Policía Nacional, Alejandro Barrera, también reincorporado, será clave para recobrar la fortaleza del Ejército y la inteligencia de los cuerpos castrenses y policiales, imprescindibles para combatir a los grupos armados ilegales y las bandas urbanas.
«Vamos a recuperar el orden, fortalecer la autoridad y devolver la tranquilidad a cada rincón de Colombia«, señaló De la Espriella en un encuentro con alcaldes y gobernadores. En nueve ciudades crearán «bloques de seguridad urbana», integrados por policías de distintas especialidades, concentrados en combatir la extorsión, el hurto y los homicidios.
La estrecha relación con el poder local será otro vuelco a lo sucedido con Petro, que castigó a determinadas regiones y localidades, por motivos políticos, como Antioquia, feudo uribista. De la Espriella, sin embargo, anunció que no solo estrechará las relaciones con todos y financiará las obras que el petrismo dejó tiradas, sino que gobernará desde la provincia.
Además del simbolismo que supone ser el primer presidente que toma posesión lejos de Bogotá, ha establecido en la costeña Barranquilla la principal sede alterna de Gobierno, mientras Cali y Medellín serán las otras dos alternativas a la capital de la República. Y se ha comprometido a despachar cada semana en un departamento distinto, comenzando por La Guajira, la manera de conocer más de cerca la diversa problemática de un país que dobla a España en extensión, está atravesado por tres cordilleras andinas y las selvas amazónicas representan el 42% de su territorio.
Precisamente esa intrincada geografía es una de las causas, junto a la corrupción, que dificultan la lucha contra las guerrillas y otras bandas criminales, así como acabar con los sembradíos de coca, el narcotráfico y la minería ilegal. «Parece una geografía diseñada por el diablo para esconder bandidos», le dijo a este periódico un general del ejército cuando perseguía a jefes de las Farc.
De la Espriella también se propone mejorar las relaciones con el poder judicial, los medios de comunicación y la oposición, todos hostigados desde los atriles y las redes sociales por el saliente mandatario.
«Mi compromiso con la libertad democrática incluye a quienes piensan distinto a mí», afirmó en uno de sus discursos, y agregó que Iván Cepeda «contará con todas las garantías para ejercer la oposición».
Pero el citado senador y su ultraizquierdista Pacto Histórico decidieron no reconocerle como presidente, algo que nunca hizo ningún perdedor, y convocar a «la desobediencia civil», además de convocar a plantones en distintas localidades durante la ceremonia de toma de posesión.
«Llamemos las cosas por su nombre y vamos a enfrentarlas como lo que son», respondió De la Espriella. «La tal ‘desobediencia civil’ no es más que un eufemismo para intentar desestabilizar la democracia y no lo voy a permitir«. Ya había advertido que no tolerará «ninguna conducta orientada a promover la violencia, el miedo y el desconocimiento de las instituciones», lo que supone reforzar los antidisturbios y dejarles actuar cada vez que las manifestaciones deriven, como suele suceder, en desmanes violentos.
En cuanto a los jueces, quiso simbolizar el golpe de timón nada más recibir la credencial como mandatario electo, en junio pasado. Acudió al Palacio de Justicia, donde trabajan todos los altos tribunales, y mantuvieron un encuentro con sus cabezas.
Y este miércoles, aprovechando la nutrida presencia de periodistas en Cali, aseguró que «siempre voy a defender la libre expresión, voy a defender la libertad de prensa».
La nueva familia presidencial marcará otra diferencia abismal entre Gustavo Petro y Abelardo de la Espriella.
El socialista tiene cinco hijos habidos en tres matrimonios y en octubre de 2025 reveló, en un mensaje en X, que estaba separado de la primera dama, Verónica Alcocer, y tenía novia desde hacía tiempo.
Más tarde se supo que se trataba de Vanessa Cortés, la protagonista de un misterioso paseo nocturno por el casco viejo de ciudad de Panamá, de la mano del presidente, en 2024. La grabación se hizo viral y dio pie a todo tipo de especulaciones sobre la identidad de la acompañante y las razones del presidente para exhibir, en un viaje oficial, una relación extramatrimonial.
Lo mismo ocurrió en febrero de este 2026, cuando se le vio caminando en una isla, como un turista, de la mano de otra desconocida, en plena emergencia invernal.
Esta semana Alcocer, acusada de corrupción, viajó a Suecia, donde ya pasó una larga temporada y dejó a Colombia por los suelos por sus excesos fiesteros, según el embajador colombiano en Estocolmo. También a Cortés le acusan de enriquecerse aprovechando el poder de su novio.
Al margen de los amoríos del jefe del clan, el primogénito Nicolás está imputado por apropiarse de unos dineros de dudosa procedencia.
De la Espriella, por su parte, se declara firme defensor de «la libertad, la vida y la familia». Su mujer y madre de sus cuatro hijos, Ana Lucía Pineda, de 38 años, estudió Administración de empresas, trabajó en el bufete De la Espriella Lawyers, entre otras empresas, y durante la campaña fue muy activa con «Tigresas por la patria».
Se casaron en 2008 y desde entonces es su compañera inseparable y su polo a tierra. El viernes publicó en Instagram la foto de un altar dedicado a la Virgen, de la que es muy devota, con la frase «en tus manos y bajo tu manto».
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