El Gobierno francés ha culpado a la extrema izquierda de las escenas de «violencia urbana» durante las protestas estudiantiles y bloqueos de los institutos esta semana, que se han saldado con más de 600 detenidos, decenas de heridos e incendios como el declarado en el liceo Nelson Mandela en Nantes. En Marsella, los manifestantes quemaron un coche de bomberos, y en ciudades como Reims quedó suspendido el transporte público por las barricadas.
Más de 600 detenidos en las protestas y bloqueos de los institutos franceses y lluvia de acusaciones contra La Francia Insumisa por «legitimar la violencia»
El Gobierno francés ha culpado a la extrema izquierda de las escenas de «violencia urbana» durante las protestas estudiantiles y bloqueos de los institutos esta semana, que se han saldado con más de 600 detenidos, decenas de heridos e incendios como el declarado en el liceo Nelson Mandela en Nantes. En Marsella, los manifestantes quemaron un coche de bomberos, y en ciudades como Reims quedó suspendido el transporte público por las barricadas.
El primer ministro, Sébastien Lecornu, convocó un gabinete de urgencia y el ministro de Justicia, Gérard Darmanin, llamó a la capilla a los fiscales generales ante la propagación de la revuelta estudiantil, que el jueves provocó al menos 900 «incidentes». El ministro de Educación, Édouard Geffray, intentó aplacar el fuego convocando el viernes a representantes sindicales, al personal docente y asociaciones de padres y de estudiantes, que denuncian la precariedad de la «educación nacional», la falta de recursos y profesores y el elevado número de alumnos por clase.
El Gobierno centrista acusó entre tanto al partido a La Francia Insumisa «y a sus aliados de ultraizquierda» de estar en el origen de un movimiento que ha prendido en menos de una semana por todo el país (París, Marsella, Reims, Lille, Lyon) y que se ha extendido incluso a la Bélgica francófona. El presidente, Emmanuel Macron, intervino directamente a su regreso del viaje oficial a España y lanzó una severa advertencia dirigida al líder «insumiso» Jean-Luc Mélenchon: «En ningún caso pueden los líderes políticos legitimar la violencia».
Las protestas estudiantiles han irrumpido en la campaña para las presidenciales del 2027, en las que Jean-Luc Mélenchon despunta como el aspirante predilecto de los jóvenes, con un 40% de las preferencias entre los votantes de 18 y 24 años. Su papel en las protestas ha sido muy cuestionado desde su mensaje en las redes al inicio de la semana, culpando al Gobierno de tener preparada una ofensiva contra los estudiantes: «La brutalidad policial es irresponsable y tiene un tono claramente racista».
En el suburbio parisino de Saint-Denis, considerado como el bastión de La Francia Insumisa, el alcalde, Bally Bagayoko, acudió al instituto Paul-Eluard para apoyar las «reivindicaciones legítimas» de los estudiantes. En declaraciones al canal BFM, con un cubo de basura ardiendo frente al centro escolar en segundo plano, Bagayoko llegó a decir que «la violencia puede ser legítima en un momento dado, aunque es mejor evitarla». Tanto Mélenchon como Bagayoko hicieron un llamamiento a la «no violencia» a la luz de los incidentes, aunque culparon parcialmente de lo ocurrido a la respuesta policial con detenciones masivas y gases lacrimógenos.
El ministro de Interior, Laurent Núñez, impartió esta semana instrucciones a los prefectos reclamando «una estricta proporcionalidad pero no inacción» ante la protestas, teniendo en cuenta que la mayoría de los manifestantes eran menores de edad. La policía alertó, sin embargo, de la presencia de jóvenes enmascarados y de «pequeños grupos extremadamente estructurados y violentos de ultraizquierda» en las protestas.
La extrema derecha se ha sumado al linchamiento político del líder de la extrema izquierda. «A esto nos lleva la supuesta revolución prometido por Jean-Luc Mélenchon, a actos de violencia contra el personal docente y las fuerzas del orden», escribió en su cuenta en X el presidente de Agrupación Nacional (RN) Jordan Bardella, asediado en los últimos días por las acusaciones de antisemitismo.
Bardella definió a LFI como «un partido sedicioso que incita al caos y lleva a los jóvenes a un callejón sin salida» y reclamó al Gobierno que pase la factura por todos los daños ocasionados durante las protestas «a los padres de los incendiarios». La líder de RN Marine Le Pen se sumó también al debate con una acusación muy directa contra Mélenchon: «La extrema izquierda busca entrar en conflicto con cualquier excusa y aspira a brutalizar el clima político hasta el punto de hacer que la atmósfera sea irrespirable por sus excesos y su violencia».
El ex primer ministro y aspirante centrista a las presidenciales Gasbriel Attal lanzó también su dedo acusador contra Mélenchon «por utilizar a los jóvenes como carne cañón» y «poner el peligro al personal docente y a las fuerzas del orden con la explotación cínica de las protestas ante los liceos»
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