Christa Pike, la mujer condenada a muerte que sobrevivió a su ejecución en Tennessee, Estados Unidos, se encuentra viva pero muy grave, declaró este jueves uno de sus abogados.
El abogado de la mujer condenada a muerte que sobrevivió a su ejecución en Tennessee tacha la fallida ejecución de «tortura» y asegura que «recibe atención médica para salvarle la vida»
Christa Pike, la mujer condenada a muerte que sobrevivió a su ejecución en Tennessee, Estados Unidos, se encuentra viva pero muy grave, declaró este jueves uno de sus abogados.
«Nos han dicho que está en estado crítico y que recibe atención médica para salvarle la vida», dijo Randy Spivey de su cliente, de 50 años, tras un fallido intento de aplicación de la pena capital con dos inyecciones letales el miércoles por la noche, antes de ser finalmente trasladada a un hospital, informa Afp.
La fallida ejecución equivalió a «tortura», denunciaron sus abogados, y pidieron que se le conmutara la pena de muerte.
El estado intentó ejecutarla mediante inyección letal el miércoles, pero ni la dosis inicial ni la de respaldo de pentobarbital la mataron y todavía se la podía oír roncar cuando se cortó el micrófono de la cámara de ejecución, más de una hora después de iniciado el intento. Posteriormente fue trasladada a un hospital para recibir tratamiento, informa Ap.
El gobernador republicano Bill Lee pospuso indefinidamente la ejecución de Pike y la única otra ejecución en Tennessee que estaba programada para este año. También ordenó una revisión independiente de lo ocurrido, calificándolo de «profundamente perturbador».
Pero los abogados de Pike insistieron que esa revisión sería insuficiente.
Pike, de 50 años, fue condenada a muerte por un asesinato que cometió a los 18 años. Habría sido la primera mujer ejecutada en Tennessee en más de 200 años.
Una corte de apelaciones detuvo la inyección letal una hora antes que estaba programada para comenzar, pero la Corte Suprema de Estados Unidos revocó esa suspensión horas después.
En un momento durante el intento de ejecución del miércoles por la noche, Pike preguntó a funcionarios de la prisión si se suponía que su brazo debía sentirse así, aunque no está claro si fue después que la primera dosis entró en su cuerpo, ya que las autoridades no comparten esa información. Más tarde, más de una hora después que comenzara el proceso y casi 30 minutos después que se le administrara una dosis de respaldo de pentobarbital, se la podía oír roncar con fuerza .
Pike fue trasladada en ambulancia desde la prisión a un hospital. Fue la segunda vez este año que Tennessee no ha podido completar una ejecución, aunque en el otro caso las autoridades no pudieron encontrar una vena adecuada para la sonda intravenosa, por lo que no se administraron los fármacos.
May Martinez, cuya hija fue asesinada por Pike y el novio de Pike y que viajó a Nashville para ver la ejecución, declaró a NBC News que «fue un desastre».
El fallo, que un experto en pena de muerte describió como sin precedentes, llevó al gobernador Lee a ordenar una revisión y a posponer indefinidamente la ejecución de Pike y la única otra que estaba programada para este año en Tennessee. También reavivó el debate sobre los procedimientos de ejecución del estado, incluidas sus inyecciones letales de un solo fármaco.
«Hay muy pocas respuestas esta mañana. Es muy temprano», señaló Lee a los periodistas el jueves en un acto no relacionado, al señalar que no había recibido actualizaciones sobre el estado de Pike. «La gente de nuestro estado merece que se respondan esas preguntas».
Calificó lo ocurrido como «profundamente perturbador» pero apuntó que al parecer el personal de la prisión siguió el procedimiento adecuado.
Pike, de 50 años, tenía prevista su ejecución el miércoles por la mañana por el homicidio que cometió a los 18 años y habría sido la primera mujer ejecutada en Tennessee en más de 200 años. Una corte de apelaciones detuvo la ejecución una hora antes que comenzara, pero la Corte Suprema de Estados Unidos revocó esa suspensión horas después.
Las autoridades le administraron a Pike dos dosis de pentobarbital, indicaron sus abogados en documentos judiciales presentados a última hora del miércoles. El fármaco se ha utilizado en ejecuciones en múltiples estados y por el gobierno federal, pero se han planteado preocupaciones sobre el potencial de «dolor y sufrimiento innecesarios».
El Departamento de Correccionales de Tennessee afirmó en un comunicado que «siguió cada paso del protocolo de ejecución legal y establecido del estado, aprobado por la Fiscalía General».
Tennessee anunció en 2024 que pasaba de una serie de tres fármacos para las inyecciones letales al uso del fármaco único pentobarbital. Eso ocurrió más de dos años después que el estado suspendiera abruptamente la ejecución de Oscar Smith y reconociera que no había garantizado que sus fármacos para la inyección letal se analizaran adecuadamente.
Robin M. Maher, directora ejecutiva del Death Penalty Information Center, afirmó que lo que vivió Pike es «singular y sin parangón».
Otras siete personas han sobrevivido a problemas médicos debido a que el equipo de ejecución no logró acceder a una vena para administrar los fármacos de la inyección letal, pero nadie había permanecido con vida tras recibir los fármacos utilizados en esas ejecuciones, aclaró.
Las ejecuciones en Estados Unidos han caído de forma pronunciada desde el inicio de este siglo, a medida que ha aumentado la oposición pública y también las preocupaciones por los costos y por los fármacos usados en las inyecciones letales. Pero el número de ejecuciones casi se duplicó el año pasado, impulsado por un aumento récord en Florida.
Pike habría sido la persona número 30 ejecutada en Estados Unidos este año.
Sujeta a una camilla en la cámara de ejecución, Pike se describió a sí misma como en paz.
Cuando se le preguntó si tenía algunas últimas palabras, Pike dijo varias cosas, entre ellas: «Estoy en paz. Estoy lista para ser libre. … Este es un día feliz».
Pero permaneció despierta y, en un momento, se quejó por la sensación en su brazo. Las cortinas de la cámara se cerraron, lo que sugiere que habían pasado cinco minutos desde que se administró la primera dosis. Pero se reabrieron tres minutos después.
Una hora después que las autoridades levantaran por primera vez las cortinas de la cámara de ejecución, los testigos informaron que se administró una segunda dosis de pentobarbital. A Pike todavía se la podía oír roncar detrás de una cortina cerrada hasta que se cortó el micrófono casi 30 minutos después.
Los abogados de Pike presentaron una moción de emergencia ante la Corte Suprema de Tennessee para que se detuviera y suspendiera de inmediato la ejecución, al afirmar que ella estaba en una «agonía innecesaria» y que el procedimiento violaba su derecho a ser ejecutada sin castigos crueles e inusuales. También presentaron mociones ante otros dos tribunales.
En mayo pasado, las autoridades suspendieron la inyección letal de Tony Carruthers, condenado por secuestrar y matar a tres personas en 1994, luego que los ejecutores intentaran y no lograran durante más de una hora encontrar una vena adecuada para una vía intravenosa de respaldo.
Pike y su novio fueron condenados por matar a Colleen Slemmer, de 19 años, una compañera de clase. El asesinato avivó temores sobre el culto satánico debido a un pentagrama tallado en el cuerpo de Slemmer.
El novio de Pike no era elegible para la pena de muerte porque tenía 17 años en el momento del asesinato y recibió una condena de cadena perpetua. El año pasado se le negó la libertad condicional.
Pike no negó que ayudó a matar a Slemmer, pero sus partidarios sostuvieron que el estado debería considerar su edad en ese momento, su enfermedad mental y sus denuncias de abuso sexual severo. Tras el asesinato, a Pike se le diagnosticó trastorno bipolar y trastorno de estrés postraumático.
«Me tomó muchos años siquiera darme cuenta de la gravedad de lo que había hecho», dijo una vez.
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