Casi 2.000 detenidos en las protestas juveniles y bloqueos de los institutos franceses

Casi 2.000 jóvenes han sido detenidos desde el lunes en las protestas frente a los institutos franceses, que han causado duros enfrentamientos con la Policía en todo el país y ha provocado la intervención directa de Emmanuel Macron a su regreso de España. «En ningún caso pueden los líderes políticos legitimar la violencia», ha declarado el presidente francés, en medio de un intenso debate sobre el papel del líder de La Francia Insumisa Jean-Luc Mélenchon en la insurrección juvenil que ha tomado cuerpo en las calles, con barricadas ante decenas de liceos e incluso incendios como el declarado el jueves en el instituto Nelson Mandela de Nantes.

 Lluvia de acusaciones contra La Francia Insumisa por «legitimar la violencia»  

Más de 600 jóvenes han sido detenidos en las protestas frente a los institutos franceses, que han causado duros enfrentamientos con la Policía en todo el país y ha provocado la intervención directa de Emmanuel Macron a su regreso de España. «En ningún caso pueden los líderes políticos legitimar la violencia», ha declarado el presidente francés, en medio de un intenso debate sobre el papel del líder de La Francia Insumisa Jean-Luc Mélenchon en la insurrección juvenil que ha tomado cuerpo en las calles, con barricadas ante decenas de liceos e incluso incendios como el declarado el jueves en el instituto Nelson Mandela de Nantes.

Las protestas llevaban larvándose desde la semana pasada en París y estallaron con toda la virulencia el 29 de septiembre, coincidiendo con las manifestaciones que convocaron a más de 300.000 personas en toda Francia, en protesta contra los recortes anunciados de 58.000 millones de euros en los presupuestos del 2027. Los estudiantes de secundaria se sumaron a los actos con el bloqueo simbólico de más de 300 centros educativos, reclamando más profesores y más recursos, menos alumnos por clase y horarios menos estrictos.

En una instrucción dirigida a los prefectos, el ministro de Interior Laurent Núñez reclamó «estricta proporcionalidad pero no inacción» ante la protestas, teniendo en cuenta que la mayoría de los manifestantes son menores de edad. La policía alertó sin embargo de la presencia de jóvenes enmascarados y de «pequeños grupos extremadamente estructurados y violentos de ultraizquierda» en las protestas.

En el suburbio parisino de Saint-Denis, considerado como el bastión de La Francia Insumisa, el alcalde, Bally Bagayoko, acudió al instituto Paul-Eluard para apoyar las «reivindicaciones legítimas» de los estudiantes. En declaraciones al canal BFM, con un cubo de basura ardiendo frente al centro escolar en segundo plano, Bagayoko llegó a decir que «la violencia puede ser legítima en un momento dado, aunque es mejor evitarla».

El líder de La Francia Insumisa (LFI) Jean-Luc Mélenchon acusó directamente al primer ministro, Sebástien Lecornu, de haber ordenado una «ofensiva policial» contra los estudiantes. «La brutalidad policial es irresponsable y tiene un tono claramente racista», escribió Mélenchon en su cuenta en X el lunes pasado. «¡Dejen en paz a nuestra juventud! Activistas y cargos electos de LFI, intervenid donde podáis!»

El centrista Lecornu entró al trapo y culpó a Mélechon de haber provocado una «escalada irresponsable». «El deber de cualquier cargo electo de la República es proteger a la juventud y pedir calma. Explotar su ira con fines partidistas es un error».

A la luz de los últimos incidentes, Mélenchon se vio obligado a hacer el miércoles un llamamiento a la «no violencia». Ante la propagación de la revuelta estudiantil, con graves incidentes como el incendio declarado en el instituto Nelson Mandela de Nantes o la quema de un camión en Marsella, Lecornu convocó el jueves una gabinete de urgencia interministerial para hacer frente a la situación.

«A esto nos lleva la supuesta revolución prometida por Jean-Luc Mélenchon, a actos de violencia contra el personal docente y las fuerzas del orden», escribió en su cuenta en X el presidente de Agrupación Nacional (RN) Jordan Bardella, asediado en los últimos días por las acusaciones de antisemitismo. Bardella definió a LFI como «un partido sedicioso que incita al caos y lleva a los jóvenes a un callejón sin salida».

La líder de RN Marine Le Pen se sumó también al debate con una acusación muy directa conta Mélenchon: «La extrema izquierda busca entrar en conflicto con cualquier excusa y aspira a brutalizar el clima político hasta el punto de hacer que la atmósfera sea irrespirable por sus excesos y su violencia».

Las protestas violentas de estos días han irrumpido en la campaña para las presidenciales del 2027, en las que Le Pen figura como gran favorita, pero con apenas el 20% de respaldo de los votantes entre 18 y 24 años, frente al 40% de La Francia Insumisa de Mélenchon, considerado hoy por hoy como el partido predilecto de los jóvenes.

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