Un despliegue desmedidamente prolongado, la incertidumbre total sobre la fecha de regreso, escasísimas escalas en puerto, semanas consecutivas en estado de alerta de combate, escasez de agua y alimentos frescos, insalubridad, imposibilidad de lavar la ropa con regularidad y serias dificultades para comunicarse con sus familias. Como consecuencia de este cúmulo de factores, los cerca de 5.000 tripulantes del portaaviones USS Abraham Lincoln de la Marina de los Estados Unidos atraviesan una situación de extremo descontento y tensión psicológica.
Familiares de la tripulación denuncian que, tras nueve meses de despliegue, el estrés y las deficiencias del servicio han llevado a varios militares a intentar saltar al mar. El caso evoca los antecedentes del USS Gerald R. Ford, azotado por un incendio y fallos en el sistema de alcantarillado
Un despliegue desmedidamente prolongado, la incertidumbre total sobre la fecha de regreso, escasísimas escalas en puerto, semanas consecutivas en estado de alerta de combate, escasez de agua y alimentos frescos, insalubridad, imposibilidad de lavar la ropa con regularidad y serias dificultades para comunicarse con sus familias. Como consecuencia de este cúmulo de factores, los cerca de 5.000 tripulantes del portaaviones USS Abraham Lincoln de la Marina de los Estados Unidos atraviesan una situación de extremo descontento y tensión psicológica.
Aunque la agencia estatal iraní Wana afirmó, citando a una supuesta fuente militar, que a bordo se registraron motines con un saldo de siete muertos y múltiples heridos (una información sin confirmar que apunta a propaganda del régimen de Teherán), medios especializados estadounidenses como «Stars and Stripes» y «Military Times» sí han verificado el profundo malestar, el estrés desbordado y los graves problemas de salud mental a bordo del USS Lincoln.
Familiares de los marineros revelaron que varios efectivos intentaron arrojarse por la borda y tuvieron que ser retenidos en el último instante por sus compañeros. Asimismo, señalaron que los actos de autolesión se han convertido en un fenómeno recurrente.
El USS Lincoln zarpó de San Diego el 21 de noviembre de 2025 y puso rumbo al Pacífico para desplegarse frente a las costas de Irán a finales de enero. Durante este periodo insólitamente largo, solo ha realizado dos breves escalas (en Guam en diciembre y en Omán el mes pasado), permitiendo bajar a tierra a una fracción mínima de la tropa. Pese a que se anunció su retorno a EEUU para mayo, la orden fue pospuesta indefinidamente.
Ante la alarma, unos 200 familiares se reunieron en San Diego con Hung Cao, secretario en funciones de la Armada, y mantuvieron una videoconferencia con los vicealmirantes Douglas Verissimo y Joseph Cahill. Los altos mandos aseguraron que la tripulación cuenta con atención especializada en salud mental, médicos y capellanes, y confirmaron que se prepara al portaaviones USS Theodore Roosevelt para efectuar el relevo, aunque sin precisar fechas por motivos de seguridad.
Este escenario rememora la crisis vivida por el USS Gerald R. Ford, el cual regresó a EE. UU. tras 326 días ininterrumpidos de servicio (un récord no visto desde la Guerra de Vietnam). Durante su travesía, el USS Ford sufrió un incendio en la lavandería que dejó sin descanso a 600 marineros y padeció un colapso repetido en los aseos, generando situaciones críticas de insalubridad para sus 4.500 ocupantes.
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